"El Barbero de Sevilla": de la literatura a la música Aula Abierta Siete óperas y un reto

"El Barbero de Sevilla": de la literatura a la música

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Jacobo Cortines

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  1. Jacobo CortinesJacobo Cortines

    Nacido en Sevilla en 1946, es Profesor Titular de Literatura Española de la Universidad de Sevilla. Entre sus publicaciones destacan las traducciones de Petrarca: Triunfos, Madrid, 1983, y el Cancionero, Madrid, 1989; los estudios sobre Don Juan de Mozart, Sevilla, 1992; Itálica famosa, Sevilla, 1995; la adaptación musical en español de El Barbero de Sevilla, Sevilla, 1997; la recopilación de artículos Separatas de Literatura, Arte y Música, Valencia, 2000; el libro de memorias Este sol de la infancia (1946-1956), Valencia, 2002; y la edición de la Obra selecta I, II y III de Joaquín Romero Murube, Sevilla, 2004. Como poeta, es autor de Primera Entrega, Sevilla,1978; Pasión y Paisaje, Barcelona, 1983; Carta de Junio y otros poemas, Granada, 1994; Carta de Junio y nuevos poemas, Sevilla, 2002; y Consolaciones, Sevilla, 2004, libro por el que obtuvo en 2005 el Premio de la Crítica. En 1996 ingresó en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras.
     

A Sevilla  se la suele presentar como una ciudad universal gracias, entre otras razones, a las óperas que la eligieron como plasmación de sus argumentos: Las bodas de Fígaro, Don Juan, Fidelio, El barbero de Sevilla, La Favorita, Carmen y un largo etcétera,  ya sea como variantes de las anteriores o como creaciones originales hasta superar ampliamente el centenar de títulos. En todas estas obras Sevilla está presente con sus personajes, sus costumbres, su arquitectura  y  sus historias y leyendas, pero no en todas ellas se refleja la geografía física y espiritual de la ciudad con los mismos visos de verosimilitud ni con la misma intensidad. Una de las que mejor supo hacerlo fue, sin duda, la inmortal ópera de Rossini: Almaviva ossia L’inutile precauzione, basada en la comedia de Beaumarchais, Le barbier de Séville, y adaptada como libreto por Sterbini. Muy pronto, prácticamente desde su accidentado estreno en Roma en 1816, la obra alcanzaría una popularidad extraordinaria y sería mundialmente conocida como Il barbiere di Siviglia, que desplazaba a la primitiva versión de Paisiello. Quedaba, pues, vinculado el nombre de Sevilla a la nueva creación de Rossini desde el definitivo título.