Los mundos de "Rigoletto" Aula Abierta Siete óperas y un reto

Los mundos de "Rigoletto"

  1. Este acto tuvo lugar el
Felipe Santos

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  1. Felipe SantosFelipe Santos

    Felipe Santos (Barcelona, 1970) es periodista y escribe sobre música, teatro y literatura para Actualidad Económica, Ópera Actual, el blog Comunicación Cultural, y Nueva Revista de Política, Cultura y Arte, de la que es miembro de su Consejo Editorial. Fue Director de Comunicación del Teatro Real desde noviembre de 2000 hasta septiembre de 2002. En la actualidad forma parte del equipo del portal cultural Dosdoce.com, pionero en la introducción del sector cultural en las nuevas tecnologías de la información. Es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y sus colaboraciones más destacadas están recopiladas en el blog elultimoremolino.wordpress.com

Hace algunos meses, el escritor Claudio Magris decía en una entrevista que el problema del hombre moderno no era la felicidad, sino que corría el riesgo “de no ser capaz de desear la felicidad (…) ya no se trata de ser amado sino de algo más trágico: no ser capaz de amar”. En cierto modo, esta incapacidad moderna subyace en el fondo de esta ópera famosísima, un verdadero clásico cuando nos permite volver la vista hacia ella y reconocer entre sus versos cantados la voz de un hombre por el que no parece haber pasado el tiempo. No es difícil sentir la cercanía de unos personajes que, a pesar de su hiperbólico comportamiento teatral, nadan en el mar de nuestra cultura. Tan cercano a la experiencia humana como lejano está en el escenario encontramos al Rigoletto del acto II, abatido por la desaparición de su hija Gilda, pero que debe continuar con el ingrato trabajo de entretener y hacer reír a la corte de Mantua. La música de Verdi nos guía entre la rabia estéril de un bufón burlado (“Cortigiani, vil razza dannata”) y su patética petición de clemencia (“Ebben, piango”) hasta llegar al dúo estremecedor del padre y su hija mancillada (“Tutte le feste”). En todas esas notas, se cruzan por fin los dos mundos que el cómico jorobado pugna por separar en esta ópera: su vida ordenada con su hija, a la que separa del mundo real y quiere educar en la virtud, y la disoluta y cruel al servicio del duque. "Los mundos de Rigoletto" es un viaje por esas esferas contrapuestas que anidan en el espíritu del hombre a través de uno de los grandes clásicos del repertorio operístico.