Los retos de la ópera actual Aula Abierta Siete óperas y un reto

Los retos de la ópera actual

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Joan Matabosch

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  1. Joan MataboschJoan Matabosch

    Director Artístico del Gran Teatro del Liceo (Barcelona) desde su reinauguración en la temporada 1999-2000. Desde 2008, es  Presidente de la asociación Ópera Europa, que agrupa más de un centenar de teatros europeos. Ha sido director artístico adjunto y director del departamento de Dramaturgia del Gran Teatro del Liceo. Periodista, crítico de ópera, teatro, música y danza en diversas publicaciones. Licenciado en Ciencias de la Información en la Universidad Autónoma de Barcelona. Formación en Sociología, Historia del Arte y Música en la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad de Barcelona y el Conservatorio del Liceo.
    Ha favorecido la incorporación al escenario del Liceo de algunos de los grandes directores de escena del momento, a la vez que ha consolidado la presencia en él de grandes nombres españoles en este ámbito. Ha ampliado el repertorio del teatro con estrenos y reposiciones de grandes óperas del siglo XX de Janácek, Britten, Shostakovich, Henze, Korngold, Szymanowski, etc., e incorporado las grandes voces actuales del circuito internacional.
    Fue miembro del Consejo de la Música del Ministerio de Cultura (1991-1994). Presidente del jurado del Concurso Internacional de Canto “Francisco Viñas” desde el año 2000; miembro del jurado del concurso Belvedere de Viena, del “Ville de Toulouse” y de Operalia.

Desde los años cuarenta la ópera ha sufrido (y también disfrutado) cambios radicales en prácticamente todos los aspectos que la hacen posible. Ha cambiado el estilo de las representaciones, la forma de ensayar y preparar los espectáculos, la gestión, la financiación, la organización de los teatros en modelos radicalmente diferentes entre unas áreas geográficas y otras, la contratación de los artistas, la construcción de las carreras por parte de esos mismos artistas, el “star-system”, el rol del director musical y del director de escena, el concepto mismo de espacio escénico, la relación con los modernos medios audiovisuales y la accesibilidad al género por parte de un público cada vez mayor y socialmente diverso. Y como consecuencia de todo ello ha cambiado, sobre todo, la propia ópera como forma de arte.
 
Resulta conveniente, para vislumbrar lo que se nos avecina en términos de gestión, proceder de lo general a lo particular: de las condiciones “generales” del arte al arte de la ópera; y de ahí a la gestión: a los objetivos y a los condicionantes de la programación de un teatro.