Rusia, ¿un nuevo feudalismo? Ciclos de conferencias BRIC

Rusia, ¿un nuevo feudalismo?

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José María Ridao

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  1. José María RidaoJosé María Ridao

    Nació en Madrid en 1961 y es licenciado en Filología árabe y en Derecho. En 1987 ingresó en la carrera diplomática, que lo llevó a ejercer en Angola, la Unión Soviética, Guinea Ecuatorial y Francia. Actualmente es escritor y colabora con diversos medios de comunicación. Como ensayista ha publicado, entre otros, El pasajero de Montauban, Weimar entre nosotros, Dos visiones de España y Elogio de la imperfección. Como novelista es autor de El mundo a media voz y Agosto en el Paraíso.

La caída de la Unión Soviética produjo una fragmentación del poder político similar en muchos aspectos a la del feudalismo. El centralismo hipertrofiado que exigía la planificación económica y la dirección de la práctica totalidad de las esferas sociales por parte del Estado dio lugar, en el momento del colapso, a una apropiación privada de las distintas instancias de poder. Con demasiada frecuencia, este proceso se ha interpretado como un ascenso de las mafias, haciendo un implícito paralelismo con algunas regiones de Italia. Se trató, sin embargo, de un proceso radicalmente diferente. Las “mafias” rusas no fueron organizaciones al margen del Estado y que pretendían parasitarlo; fueron, por el contrario, el resultado de la privatización de un poder y de unos recursos que habían sido colectivos hasta el fin de la Unión Soviética. La evolución de la política rusa, en particular desde el ascenso de Putin, obedece a una lógica, por así decir, feudal. Putin no ha reconstituido un poder único y residenciado en el Estado, sino que se ha erigido en árbitro supremo de los poderes fragmentados, entre los que establece equilibrios como medio para asegurar su supremacía.