El amor cortés o el más literario de los amores Ciclos de conferencias Cuatro emociones

El amor cortés o el más literario de los amores

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José Enrique Ruiz-Doménec

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  1. José Enrique Ruiz-DoménecJosé Enrique Ruiz-Doménec

    Nació en Granada. Es catedrático de Historia Medieval y director del Instituto de Estudios Medievales en la Universidad Autónoma de Barcelona. Académico numerario de la Real Academia de Buenas Letras y de la Reial Acadèmia de Doctors de Catalunya. Fue elegido el representante español en la comisión de “veintisiete historiadores para Europa”, uno por país de la Unión Europea.

    Es autor de varios centenares de artículos en las más prestigiosas revistas internacionales y de en torno a una cuarentena de libros, los últimos: Escuchar el pasado, 2012; Europa, las claves de su historia, 2010, varias veces reeditado y traducido al francés; Catalunya, España. Encuentros-desencuentros, 2011; Personajes intempestivos de la historia, 2011; y Entre historias de la Edad Media, 2011.

    En 2012 ha sido nombrado titular de la cátedra Edmundo O´Gormann en Méjico, cátedra que por primera vez es concedida a un europeo. También ha ejercido de guionista y director de documentales para televisión.

¿Qué es el amor cortés, esa fascinante tormenta literaria iniciada en el último tercio del siglo XII? Una rebelión de la sensibilidad moderna contra las formas de vida del pasado; es evidente que fue la invención de algunos grandes escritores de esa época, pero también resulta evidente que desde entonces se ha convertido en un referente de la cultura y la sociedad europea hasta el día de hoy. Encontró su expresión privilegiada en las poesías de los trovadores e incluso en Dante y, ante todo, en las novelas vinculadas al espíritu de la caballería, sus relatos predilectos.

La creación de figuras ejemplares para explicar el mundo de las emociones permitió que algunos genios, los más originales, se interesaran por describir y descifrar el amor como la esfera privilegiada de la conducta humana, de los quebrantos más duraderos, de las ilusiones, de las esperanzas. Todos ellos cuidadosos del valor de cada palabra, seducidos por la imaginación de sus propios personajes intentaron superar las fronteras de la realidad distinguiendo ficción de fingimiento. Concibieron todos la literatura como el medio privilegiado para entender una emoción que no nos ha abandonado desde el momento que se descubrió.