Diálogo con Luciano García Lorenzo y lectura dramatizada por Juan Echanove Poética y Teatro Lluís Pasqual

Diálogo con Luciano García Lorenzo y lectura dramatizada por Juan Echanove

  1. Este acto tuvo lugar el
Lluís Pasqual y Luciano García Lorenzo
Juan Echanove, actuación

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  1. Lluís PasqualLluís Pasqual

    Nacido en Reus (Tarragona) en 1951, es licenciado en Filosofía y Letras (especialidad de filología catalana) por la Universidad Autónoma de Barcelona y licenciado en Arte dramático por el Institut del Teatre. En 1968 inicia su actividad como director teatral con Roots, de Arnold Wesker. En 1976 funda el Teatre Lliure, dirigiendo el primer montaje, Camí de nit. A partir de este momento y hasta 1983, año en que es nombrado director del Centro Dramático Nacional, montará textos de Büchner, Marlowe, Chéjov, Calderón de la Barca, Eurípides, Espriu, Brecht, etc., algunos de ellos para el Lliure y otros en diferentes teatros de España y del extranjero. Una de esas puestas en escena será Luces de bohemia, de Valle-Inclán, en París (Teatro del Odéon, 1984) con amplia repercusión internacional. Serán precisamente Valle-Inclán, junto con García Lorca y Shakespeare, los autores a los que Pasqual más se acercará en el Centro Dramático Nacional y, a partir de 1990, ya como director del Teatro del Odéon, cargo que ocupará durante seis años. En 1995 y 1996 será el responsable artístico de la Bienal de Venecia y los tres años siguientes estará al frente del proyecto Ciutat del Teatre del Ayuntamiento de Barcelona. En 1998 codirige de nuevo el Teatre Lliure y en 2004 comienza su labor como asesor artístico del Teatro Arriaga de Bilbao donde impulsa el proyecto BAT, centrado fundamentalmente en el teatro contemporáneo. Recientemente, ha regresado otra vez al Teatre Lliure para ser su responsable durante el periodo 2011-2015. En todos estos años, ha montado obras de Goldoni, Koltès, Sófocles, Belbel, Pinter, etc., y también numerosas óperas en varios países, labor que ya había iniciado en 1981 con Sansón y Dalila, de Saint-Saëns, en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.

    Ha obtenido numerosos premios y reconocimientos de diversa índole, sobre todo en España y en Francia, entre ellos el Premio Nacional de Teatro y el Chevalier de la Légion d’Honneur de Francia.

  2. Luciano García LorenzoLuciano García Lorenzo

    Profesor de investigación del Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Es doctor en Filosofía y Letras con premio extraordinario por la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido director del Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro, así como fundador y director de Cuadernos de Teatro Clásico y director de Anales Cervantinos.

    Especialista en Teatro español del Siglo de Oro y del siglo XX, ha publicado libros y artículos sobre teatro clásico y contemporáneo, y ha editado obras de autores clásicos y de los siglos XIX y XX. Es miembro del consejo de redacción de destacadas revistas literarias y filológicas españolas y extranjeras.

LLUÍS PASQUAL: EL TEATRO COMO METÁFORA DE LA VIDA

Lluís Pasqual nació en Barcelona (1951), como tantas otras personas que resultan indispensables para explicar adecuadamente lo que ha sido el teatro español de las últimas décadas. Hoy, en plena madurez, Pasqual es también uno de los directores más reconocidos internacionalmente y es posible, con Calixto Bieito, el de mayor presencia sobre todo en Europa.

Efectivamente, Pasqual ha pasado no pocos años de su vida con responsabilidades de carácter internacional y, entre esas encomiendas, debe tenerse muy en cuenta la que le llevó durante cinco años a ser director en París del Teatro del Odéon. Esa actividad fuera de España se completa con montajes en muy diferentes ciudades de Italia, Rusia, Francia, etc., y también los dos años en que Pasqual dedicó sus esfuerzos y su saber a la Bienal de teatro de Venecia (1995-1996). En el extranjero también deben recordarse los montajes que llevó a cabo en América, como ocurrió a finales de los años noventa al dirigir varios espectáculos en el Teatro San Martín de Buenos Aires.

Pero antes y después de estos encargos, Pasqual lleva a cabo una excelente labor de dirección escénica fundamentalmente en tres ciudades: Barcelona, Madrid y Bilbao. En la capital catalana inicia su actividad desde muy joven con compañías como La Tartana y Teatre Studi, pero es la fundación del Teatre Lliure lo que convertirá a Pasqual en hombre imprescindible a la hora de estudiar la labor escénica en la España de las últimas décadas. Al Lliure ha vuelto recientemente Pascual, teniendo antes responsabilidades en Madrid como director durante buena parte de la década de los ochenta del Centro Dramático Nacional (CDN), en una etapa que conoció el despegar, por muchas razones, de la escena española que, en gran parte, seguimos viviendo en estos momentos. Por lo que se refiere a Bilbao, e inmediatamente antes de reincorporarse al Lliure, Pasqual dirigió el Teatro Arriaga, espacio emblemático por excelencia de la capital vasca. En fin, la brevedad exigida por esta nota no permite detenernos, como justo sería, en otra de las pasiones de nuestro director, la ópera, en la cual ha conseguido merecido reconocimiento con puestas en escena en Madrid, diversas ciudades europeas y también en Barcelona, donde, por otra parte, fue codirector del Gran Teatro del Liceo durante más de dos años.

Lluís Pasqual ha elegido muchos autores y, en consecuencia, muchos textos para llevar a cabo sus montajes –desde Lope y Calderón a Shakespeare, desde Chéjov o Pinter a Peter Handke–, pero queremos destacar la especial atracción que siempre ha tenido por Federico García Lorca. Cualquier aficionado a la escena recordará su, por otra parte discutido, montaje de El público durante la etapa al frente del CDN. Esta puesta en escena, junto a otros títulos como El Caballero de Olmedo en el Festival de Aviñón o Luces de bohemia en el Odeón, son referencias, mínimas pero precisas, de la labor de Pasqual, sobre todo con textos de autores españoles de diferentes épocas. Una labor a la que siempre estuvo unido, de una manera muy cercana, Fabià Puigserver, el cual entendía el teatro como en no pocas ocasiones lo ha definido Pasqual: una maravillosa metáfora de la vida.