Volviendo a Camelot. El mito artúrico y el romanticismo de la época victoriana Ciclos de conferencias Los orígenes medievales de la novela europea

Volviendo a Camelot. El mito artúrico y el romanticismo de la época victoriana

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Carlos García Gual

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  1. Carlos García GualCarlos García Gual

    Catedrático emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid. Ha sido vicerrector de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y presidente de la Sociedad Española de Literatura General y Comparada (SELGYC). Ha dirigido la colección griega de la Biblioteca Clásica de Gredos –de la que es creador–.

    Ha traducido a numerosos autores clásicos, entre los que se encuentran varios diálogos de Platón, tragedias de Eurípides, la Política de Aristóteles, El viaje de los Argonautas de Apolonio de Rodas, la Odisea de Homero, Vidas y opiniones de los filósofos ilustres de Diógenes Laercio y Vida y hazañas de Alejandro del Pseudo Calístenes, por el que recibió el Premio de Traducción Fray Luis de León en 1978. En 2002 recibió el Premio Nacional a la Obra de un Traductor por su trayectoria.

    Es autor de numerosos ensayos sobre temas helenísticos y mitológicos (Epicuro, La secta del perro, Los siete sabios (y tres más), La filosofía helenística, Prometeo: mito y literatura, Mitos, viajes, héroes, Diccionario de mitos, La venganza de Alcmeó, Sirenas. Seducciones y metamorfosis, Enigmático Edipo. Mito y tragedia y La muerte de los héroes) y medievales (Historia del rey Arturo y sus nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda), además de literatura comparada (La Antigüedad novelada y El zorro y el cuervo) y ensayos críticos (Sobre el descrédito de la literatura y otros avisos humanistas y Apología de la novela histórica).

    Actualmente, es editor y colaborador de la revista Historia National Geographic y miembro de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona. En 2017 fue elegido como miembro de número de la Real Academia Española.

"¿Quién habría podido pronosticar la resurrección del culto del Rey Arturo y sus caballeros en la prosaica clase media mercantil de Kensington en la época victoriana? ¿Quién habría podido imaginar que la Reina Viuda escucharía con arrebato la voz lastimera del poeta oficial de la corte cantando las hazañas de Lanzarote y sus amores con Ginebra?". Como escribía J. H.Plumb ( en su libro La muerte del pasado), el anhelo  de la Inglaterra victoriana por recobrar el mundo mítico y medieval del Camelot cortés y caballeresco fue un fenómeno histórico en extremo sorprendente. Castillos medievales, torneos, armaduras, emblemas y modales caballerescos se pusieron entonces de moda en notorio contraste con la tendencia burguesa dominante y la modernidad acelerada y arrolladora de aquella Inglaterra decimonónica, la nación  más próspera por su progreso industrial y comercial. ¡Qué extraña nostalgia hacia ese pasado fantástico y medieval, que con éxito  impresionante suscitaban los más famosos escritores y artistas! Walter Scott, con sus novelas, L. A. Tennyson con sus melancólicos Idilios del Rey, y los pintores prerrafaelitas, y la arquitectura neogótica de moda, evocaban el esplendor del  antiguo Camelot, y los elegantes cortesanos simulaban ser chivalrous gentlemen de un nuevo imperio caballeresco. La muerte de Arturo de Thomas Malory seguía siendo una lectura emotiva y popular. En su tumba el príncipe Alberto yacía revestido de una armadura medieval digna del Príncipe Negro.
Recordar esa fantasmal evocación,  tan británica y en plena modernidad, del fabuloso universo  caballeresco, en nostálgico y crepuscular  homenaje,  puede invitar, creo, a  algunas reflexiones sobre las extrañas fascinaciones de la tradición literaria.