M, un asesino entre nosotros Cine mudo El paso del cine mudo al sonoro

M, un asesino entre nosotros

  1. Este acto tuvo lugar el
Fernando Méndez-Leite, presentación

M, un asesino entre nosotros (1931), de Fritz Lang. (105 minutos)
Presentación: Fernando Méndez-Leite

M, un asesino entre nosotros (M, ein Mörder unter uns, Alemania, sonora). Inspirado en algunos casos auténticos de asesinos sádicos de niños, Peter Lorre compuso un tipo criminal solitario y antológico, al que se enfrentó a la vez el hampa de Berlín y la policía.

El sábado se proyecta el vídeo de la presentación del día anterior.

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  1. Fernando Méndez-LeiteFernando Méndez-Leite

    Nacido en Madrid en 1944, es licenciado en Derecho y realizó los estudios de guión y dirección en la antigua Escuela Oficial de Cinematografía. Su experiencia en el mundo audiovisual es extensa y variada. Se ha relacionado y se relaciona con el cine desde ámbitos tan variados como el periodismo o la docencia. En los años 70 realizó diferentes espacios culturales para Televisión Española (Galería, Cultura 2 e Imágenes) y en los 80 presenta y dirige el espacio dedicado al cine La noche del cine español. Pero sobre todo es conocida su adaptación televisiva de La Regenta, producción que escribió y dirigió con gran éxito. Para el cine ha dirigido dos largometrajes, El hombre de moda (1980) y El Productor (2006). Dirigió las obras teatrales La calumnia (2004), Agnes de Dios (2006) y Galdosiana (2009)

    Durante más de 40 años se ha dedicado a la crítica colaborando en Pueblo, Diario 16 o Fotogramas. Fue profesor de Teoría e Historia del Cine en la Universidad de Valladolid y en 1994 fundó la Escuela de Cinematografía y del Audiovisual de la Comunidad de Madrid (ECAM), que ha dirigido hasta el 1 de julio de 2012. Entre 1986 y 1988 dirigió el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura. En 2008 fue nominado al Goya a la Mejor Película Documental por El Productor.

La carrera cinematográfica de Fritz Lang se extiende desde 1916, fecha en que inicia sus trabajos como guionista en la película Látigo, hasta 1960 en que, de regreso a Alemania tras su largo exilio en el cine americano, filma Los crímenes del Dr. Mabuse,  que cierra su fructífera trayectoria como director enlazando con temas y estilo muy queridos desde sus comienzos en el cine mudo. Cuando en 1931 consigue, tras serias dificultades de todo tipo,  arrancar el rodaje de M. El vampiro de Düsseldorff, su primera película sonora, hace ya tres años que había estrenado La mujer en la Luna, su última película muda. Por entonces Lang ya se ha convertido en el más importante realizador del cine alemán con la única competencia del gran Friedrich Wilhelm Murnau, gracias a la excepcional acogida de sus películas Der Müde Tod, Doctor Mabuse, Los nibelungos y Metrópolis.

M significa no sólo su regreso sino su consagración como uno de los más potentes narradores del nuevo cine hablado que empieza a dar sus primeros pasos en Europa y ello gracias al aprovechamiento que las nuevas técnicas del sonoro, integradas con inspiración en las necesidades de la narración, ofrecen al autor en la descripción del complejo personaje de Franz Becker y en la creación de ambientes, los dos elementos fundamentales que constituyen la esencia de una de las mejores películas de todos los tiempos. Para interpretar al protagonista, Lang reclutó a un joven actor que había empezado a destacar en la escena pero sin una experiencia cinematográfica anterior. Peter Lorre debutaría en el cine con este temible y al mismo tiempo patético asesino de niñas y obtendría un éxito que cimentaría su largo y variado repertorio posterior. Después de varias películas en los estudios alemanes, en 1934 Lorre fue requerido desde Londres por Alfred Hitchcock para interpretar la versión inglesa de El hombre que sabía demasiado y ya no regresaría a la Alemania de Hitler. En Hollywood debutó con Mad Love de su compatriota Karl Freund e inmediatamente después interpretó el Raskolnikov de la magnífica adaptación de Crimen y castigo de Josef von Sternberg. En los años 30 su rostro se popularizó gracias a la serie de películas de la Fox sobre el detective oriental Mr. Moto, pero sus trabajos posteriores en títulos claves de la época (El halcón maltés, Casablanca, La máscara de Dimitrios, Arsénico por compasión, 20.000 leguas de viaje submarino, La bella de Moscú, Jerry Calamidad o su colaboración en los Films de terror de Roger Corman en los 60) dan fe de su capacidad y su versatilidad.

M es un guión escrito por Lang con su entonces esposa Thea von Harbou y con la colaboración de Paul Falkenberg, Adolf Jang y Karl Vosh, sobre un artículo original de Egon Jacobson, cuyo primer título fue Los asesinos están entre nosotros, que después fue cambiado para evitar malos entendidos con los intereses oficiales del emergente partido nacional socialista, a pesar de las afinidades de Thea von Harbou con el nazismo. Ello no impedirá que Lang, después de su siguiente película, El testamento del Dr. Mabuse, decida exiliarse en Paris y más adelante en los Estados Unidos.  Ya en Hollywood, realizará algunas de las más brillantes obras del cine negro del periodo clásico, como Furia, Sólo se vive dos veces, La mujer del cuadro, Perversidad, Close by Night o Mientras Nueva York duerme, con insólitas incursiones en el western en films como El regreso de Frank James, Espíritu de conquista y Rancho Notorious, pero ésa es ya otra historia.