La primera Cruzada como arquetipo Ciclos de conferencias Las Cruzadas

La primera Cruzada como arquetipo

  1. Este acto tuvo lugar el
Carlos de Ayala

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  1. Carlos de AyalaCarlos de AyalaEs catedrático de Historia Medieval de la Universidad Autónoma de Madrid. Vicepresidente de la Sociedad Española de Estudios Medievales, académico de número de la Academia Melitense Hispana y académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Investigador Principal del Proyecto I+D Iglesia y legitimación del poder político. Guerra santa y cruzada en la Edad Media del occidente peninsular (1050-1250). Coordinador del Máster Universitario en Estudios Medievales Hispánicos de la Universidad Autónoma de Madrid. Sus principales líneas de investigación son el reinado de Alfonso X y los reinos de León y Castilla en el siglo XIII, las órdenes militares hispánicas, los orígenes y desarrollo de la idea de cruzada en la Península Ibérica y la legitimación del poder político y la guerra santa. Entre sus recientes publicaciones figuran: Las órdenes militares hispánicas en la Edad Media (siglos XII-XV) (2003 y 2007); Las Cruzadas (2004); y Sacerdocio y Reino en la España Altomedieval. Iglesia y poder político en el Occidente peninsular, siglos VII-XII (2008). Colaborador en la edición y autor participante en la obra Prier et combatre. Dictionnaire européen des ordres militaires au Moyen Âge, bajo la dirección de Nicole Bériou et Philippe Josserand (2009).

La cruzada es un fenómeno popularmente atractivo. Es mucho lo que se escribe de ella, y más aún lo que se habla. Con esta exposición únicamente pretendemos centrar el tema del significado de la cruzada por excelencia, la que hemos llamado primera cruzada, el referente sobre el que se fueron midiendo todas las demás. Siendo así, es esta primera experiencia cruzada la que nos permite acercarnos mejor a la riqueza de conceptos y realidades que se esconden detrás de ella. Y para conseguirlo, vamos a intentar conocer lo mejor posible las intenciones y comprensión del fenómeno que tuvieron sus propios protagonistas. En este sentido, el discurso papal de Clermont –en el que por cierto nunca se pronunció la palabra ‘cruzada’, sencillamente porque nacerá mucho después de la toma de Jerusalén- nos ofrece las claves fundamentales.