Javier Cercas en diálogo con Domingo Ródenas Poética y Narrativa Javier Cercas

Javier Cercas en diálogo con Domingo Ródenas

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Javier Cercas y Domingo Ródenas
Javier Cercas, dirección

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  1. Javier CercasJavier Cercas

    Es doctor en Filología Hispánica, trabajó en la Universidad de Illinois y actualmente es profesor de Literatura Española en la Universidad de Gerona. Autor de novelas como El móvil, El inquilino, El vientre de la ballena, Soldados de Salamina, La velocidad de la luz. En Anatomía de un instante escribió desde el género del ensayo narrativo. Las leyes de la frontera marcó su regreso a la novela. En 2010 recibió el Premio Nacional de Narrativa. Es también columnista del diario El País. Ha escrito libros de artículos, crónicas y ensayos como Una buena temporada, Relatos reales o La verdad de Agamenón.

  2. Domingo RódenasDomingo Ródenas

    Es crítico literario y profesor de Literatura Española en la Facultat d’Humanitats de la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, y ha sido profesor visitante en la Universidad de Brown. Es autor de los ensayos Los espejos del novelista (1998) y Travesías vanguardistas (2009), de las antologías de prosa vanguardista Proceder a sabiendas (1997) y Prosa del 27 (2000) y ha editado numerosos clásicos contemporáneos (Unamuno, Azorín, Gómez de la Serna, Benjamín Jarnés, Antonio Marichalar, Miguel Delibes, Carmen Laforet...). Sus últimos trabajos son el séptimo volumen de la Historia de la literatura española, dirigida por José-Carlos Mainer,  Derrota y restitución de la modernidad, 1939-2010 (2011), en coautoría con Jordi Gracia, y la compilación de ensayos de Guillermo de Torre, De la aventura al orden (2013).

Javer Cercas o la escritura sin confines

Es tentador afirmar que hay dos Javier Cercas, el anterior a Soldados de Salamina (2001) y el que nace en esa novela. El primero experimentó con los géneros, con la novela de fantasmas, con la de misterio, con la novela de campus, con la metaficción, con el cuento en sus diversas modalidades. De esas probaturas salieron nouvelles como El inquilino (1989) o El móvil —uno de los cinco relatos del volumen homónimo con que debutó en 1987— y una inteligente  El vientre de la ballena (1997) que ficcionalizaba la encrucijada en la que vivía el autor desde los años ochenta entre la vocación literaria y la profesión académica. Unas crónicas publicadas en el diario El País que hundían sus raíces en lo cotidiano real para fructificar como pura literatura definieron un cauce de evolución nuevo. Las llamó «relatos reales», las reunió en un libro y de una de ellas creció, como en el cuento de Jack y las habichuelas mágicas, la novela Soldados de Salamina (2001), un éxito extraordinario que le permitió al autor acceder a un universo literario de mayor elevación y riesgo.

Desde esa novela, que recibió elogios de Mario Vargas Llosa, Susan Sontag, George Steiner o J. M. Coetzee,  la obra de Javier Cercas se ha convertido en una de las más relevantes del panorama europeo del siglo XXI. En ella ha acertado a identificar las líneas de fuerza de una escritura porosa entre la Historia y la ficción, que hibrida lo verdadero con lo imaginario, que adopta las libertades del ensayo y las argucias de la novela, que acude con desenvoltura al periodismo y a la biografía con el equipaje técnico del artífice literario. Cercas fue un pionero en la exploración de ese territorio que no es tanto intergenérico como post-genérico, un ámbito en el que las diferencias entre géneros se han disuelto y las complejidades de la realidad son recreadas y escudriñadas en construcciones literarias tan sutiles como herederas de sus grandes maestros, desde Cervantes o Stendhal a Conrad, Nabokov, Borges,  Bioy Casares o Vargas Llosa. Del cultivo de ese espacio surgieron La velocidad de la luz (2005), Anatomía de un instante (2009, premio Nacional de Narrativa 2010) y Las leyes de la frontera (2012), en las que la historia reciente (la guerra del Vietnam, el 23-F o el fenómeno de los quinquis de los setenta) era enfocada desde una perspectiva inédita, fuertemente ética.

Y es que para Cercas la literatura no es nada si no es un doble compromiso con el lenguaje y con el mundo, con la tradición literaria y con los problemas morales de los sujetos y de las sociedades, los problemas escarpados de la memoria histórica y los peliagudos de la conducta individual. De este modo, una novela, hable de hechos verificables o de invenciones, es un artefacto que tanto impugna la realidad que habitamos como la analiza y disecciona. Cercas ha convertido su escritura es un pasadizo que conduce al cuarto de máquinas de la realidad.