El hombre mosca Cine mudo La comedia cinematográfica

El hombre mosca

  1. Este acto tuvo lugar el
Carlos F. Heredero

El hombre mosca ("Safety Last!", 1923) de Fred Newmeyer y Sam Taylor (74’)
Presentación: Carlos F. Heredero

Film norteamericano de Sam Taylor, protagonizado por Harold Lloyd. El protagonista –que fue el cómico mejor pagado de Hollywood en la etapa muda–, con gafas y habitualmente tocado con un sombrero de paja, encarnó en la pantalla al americano medio, ingenuo, testarudo y optimista, y descolló por sus dotes acrobáticas. En esta película, en la que interpretó a un provinciano empleado de almacén, se esforzó, sin la ayuda de dobles, por mantener el equilibrio y no caer al vacío escalando la fachada de un imponente rascacielos, en una escena prolongada e irrepetible en la historia del cine.

El sábado se proyecta el vídeo de la presentación del día anterior.

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  1. Carlos F. HerederoCarlos F. Heredero

    Es director de la revista Caimán Cuadernos de Cine (antes Cahiers du cinéma-España), profesor de Historia del Cine Español y de Historia General del Cine en la ECAM y director del Máster de Crítica de Cine ECAM/Caimán CdC. Ha sido el crítico titular de Diario 16 durante catorce años (1988-2001) y colaborador habitual de las revistas Dirigido por (1986-2007) y Nosferatu.

    Autor de numerosos libros sobre cineastas (Sam Peckinpah, John Huston, Eric Rohmer, Joseph L. Mankiewicz, Manuel Gutiérrez Aragón, Pedro Beltrán, Aki Kaurismäki, etc.), ha sido director de los cursos de cine de verano de la Universidad del País Vasco (1997-2004) y guionista de cuatro documentales para Canal+: Huellas de un espíritu, Alfred Hitchcock: la ficción sin límites, Orson Welles en el país de Don Quijote (con E. Riambau) y Huston y Joyce. Diálogos con los muertos.

    En 1995 recibió el Premio Sant Jordi de Cinematografía por los libros El lenguaje de la luz. Entrevistas con directores de fotografía del cine español y Las huellas del  tiempo. Cine español 1951-1961. Es autor también, junto con Antonio Santamarina, de la Biblioteca del cine español y codirector del Diccionario de Cine Español e Iberoamericano (10 vols.). Sus más recientes publicaciones son Industria del Cine y el Audiovisual en España. Estado de la cuestión (2015-2018), en 2019 y la monografía dedicada al director Wong Kar-wai (2018).

Harold Lloyd (1893 / 1971) era, a principios de los años veinte, el actor mejor pagado del mundo y uno de los hombres más ricos de América, había interpretado más de 180 cortometrajes cómicos (una cifra superior a la que podrían sumar juntos Chaplin y Keaton) y era un triunfador nato que vivía en una gigantesca mansión de Beverly Hills con 44 habitaciones, piscina olímpica, terrenos deportivos y campo de golf. Y de eso hablan precisamente –de la conquista del éxito social– la mayor parte de sus películas, incluidos los cortos, los once largometrajes mudos y los siete sonoros que protagonizó a lo largo de su filmografía. Y también, por supuesto, El hombre mosca, el cuarto de sus largos, película que contiene una de las más famosas escenas cómicas de toda la historia del cine: la que muestra a Harold Lloyd escalando un alto rascacielos y sujeto a las manillas de un reloj. Una imagen icónica mil veces repetida y que pervive en el imaginario de todos los aficionados.

Creador de un personaje característico ('Winckle'), tocado siempre con sombrero de paja y gafas de carey, Lloyd busca el humor a través de los equívocos que tienden a colocar a su criatura en una posición embarazosa que él normalmente ignora y que provoca la adhesión emocional del espectador, como muestra de manera ejemplar la primera secuencia de El hombre mosca. Su humor es siempre calculado, preciso y con una acusada tendencia a las situaciones acrobáticas, entre las que destaca con fuerza la escena cumbre de esta película, inspirada en el hallazgo que para Harold Lloyd supuso el encuentro con un auténtico 'hombre mosca' que se dedicaba a escalar edificios (Bill Strothers) y que, de hecho, interpreta en el film las secuencias de mayor peligro en las que el famosísimo y adinerado Harold Lloyd fue sustituido por un especialista.