La catedral de Toledo: tradición y vanguardia Ciclos de conferencias Catedrales góticas

La catedral de Toledo: tradición y vanguardia

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Javier Martínez de Aguirre

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  1. Javier Martínez de AguirreJavier Martínez de Aguirre

    Catedrático del Departamento de Historia del Arte I (Medieval) de la Universidad Complutense de Madrid. Ha orientado su investigación preferentemente hacia la problemática de la promoción artística medieval, el estudio de obras románicas y góticas hispanas, y el conocimiento de las formas y usos de los emblemas heráldicos entre los siglos XII y XV. Entre sus campos de interés se cuentan así mismo la asimilación y difusión de fórmulas constructivas y figurativas, la iconografía, la dimensión social del artista y del hecho artístico, y la intervención en conjuntos monumentales. Dirige el grupo de investigación “Arquitectura áulica en la España medieval” de la Universidad Complutense de Madrid, donde actualmente es investigador principal del proyecto "Arte y reformas religiosas en la España medieval". Entre sus libros cabe señalar Arte y monarquía en Navarra 1328-1425, 1987; Emblemas heráldicos en el arte medieval navarro, 1996, y El escudo de armas de Navarra, 2000, ambos en colaboración con F. Menéndez Pidal; El arte románico en Navarra, 2002, con C. Fernández-Ladreda (dir.) y C. Martínez Álava; El palacio real de Pamplona, 2004, con J. Sancho; y Torres del Río, iglesia del Santo Sepulcro, 2004, con L. Gil, etc. Ha sido coordinador científico de la Enciclopedia del Románico en Navarra, 2008, 3 vols., y de la Enciclopedia del Románico en Zaragoza, 2011, 2 vols. Autor de numerosos capítulos en obras colectivas y artículos en revistas especializadas, entre sus estudios sobre catedrales góticas españolas se encuentran los dedicados a las de Pamplona, Sevilla, Palencia y Toledo.

Desde el inicio de su construcción, en la catedral gótica de Toledo se produjeron diálogos nada convencionales entre las fórmulas más avanzadas de la renovación arquitectónica ultrapirenaica y las propuestas todavía firmes de tradiciones hispanas. La existencia de una gran mezquita previa, la condición de sede primada, el simbolismo asociado a la capitalidad del reino visigodo, la existencia de espacios vinculados legendariamente con milagros, las personalidades e intereses de los promotores y la formación y capacidades de los constructores condicionaron el desarrollo particular de este gran edificio a lo largo de los siglos XIII, XIV y XV. El proyecto inicial de la iglesia, cuya primera piedra se colocó en 1226, propuso una original solución para la cabecera, con doble deambulatorio, múltiples capillas perimetrales y triforio en la girola interior, que entronca con una de las grandes “familias” del gótico francés: la derivada de Bourges. Pero la elevación introdujo novedades significativas con respecto a los antecedentes, en la medida en que se enriqueció con columnas y arcos de raigambre toledana y andalusí. Las ambiciosas capillas de San Ildefonso, San Pedro y Santiago, la torre y la desaparecida capilla real ofrecen otros tantos motivos de reflexión acerca de la constante adecuación de soluciones de vanguardia a las tradiciones locales y a las circunstancias específicas de cada encargo y momento histórico.