Marcos, Mateo, Lucas/Hechos, Juan: Los cuatro Evangelios Ciclos de conferencias Figuras del Antiguo y Nuevo Testamento

Marcos, Mateo, Lucas/Hechos, Juan: Los cuatro Evangelios

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Antonio Piñero

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  1. Antonio PiñeroAntonio Piñero

    (Chipiona, 1941) Es catedrático emérito de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid, especialidad en lengua y literatura del cristianismo primitivo. Licenciado en Filosofía Pura por la Universidad Complutense de Madrid, en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, y en Filología Bíblica Trilingüe por la Universidad Pontificia de Salamanca. Es doctor en Filología Clásica por la Universidad Complutense de Madrid.
    Es autor de los libros: Orígenes del Cristianismo (1992), El otro Jesús. Vida de Jesús según los Evangelios apócrifos (1993, con traducciones en francés, alemán, italiano y portugués), Breve introducción al estudio del Nuevo Testamento (1994), El Nuevo Testamento. Introducción al estudio de los primeros escritos cristianos (2000, con versión inglesa de 2002), Guía para entender el Nuevo Testamento (2006 y 2011, con varias ediciones), Biblia y Helenismo. Pensamiento griego y formación del cristianismo (2006), Cristianismos derrotados (2007), La verdadera historia de la Pasión (2007), Los Apocalipsis (2007) Cristianismos derrotados (2007), Año I. Israel y su mundo cuando nació Jesús (2008), El Juicio Final en colaboración con Eugenio Gómez Segura (2010), Ciudadano Jesús. Preguntas y respuestas (2012), Jesús de Nazaret. El hombre de las cien caras (2012), entre otros.
    Es editor y coautor de textos: Apócrifos del Antiguo Testamento (publicados seis de siete volúmenes, 1983- ), Textos gnósticos. Biblioteca de Nag Hammadi (publicados los tres volúmenes: 2007 y 2009, con varias ediciones), Hechos apócrifos de los apóstoles con Gonzalo del Cerro (publicados tres de cuatro volúmenes: 2005, 2006 y 2011); y editor de títulos como Orígenes del cristianismo (1992), Fuentes del Cristianismo (1994), En la frontera de lo imposible. Magos, médicos y taumaturgos en el Mediterráneo antiguo en tiempos del Nuevo Testamento (2001), Biblia y helenismo (2006), El Evangelio de Judas con Sofía Torallas Tovar (2006), Todos los Evangelios (2009) y ¿Existió Jesús realmente? (2009).
    Es además autor de las novelas históricas Herodes el Grande (2007) y El trono maldito con José Luis Corral (de próxima aparición), y traductor de libros científicos de Nuevo Testamento o religión en general, vertidos del alemán, francés, inglés e italiano. Tiene dos blogs en internet: “El Blog de Antonio Piñero” y “Cristianismo e Historia”.

Desde el siglo IV leemos el Nuevo Testamento comenzando por los cuatro evangelios seguidos de los Hechos de los Apóstoles y en segundo lugar las cartas de Pablo de Tarso. Este orden, sin embargo, es erróneo; debería ser justamente al revés. El cambio de orden de lectura nos permitiría ver mejor cómo los “biógrafos” de Jesús están influidos, positiva o negativamente por lo que se escribió y difundió primero, las cartas de Pablo. Y veríamos también cómo unos dependen de otros si colocamos a Marcos en primer lugar como le corresponde.

¿Por qué se generaron los Evangelios? ¿Qué significa exactamente y cómo se usó este término? ¿Es la forma literaria “evangelio” un invento de los cristianos? ¿Cómo se pasó de la mera transmisión oral de dichos y hechos de Jesús a su consignación por escrito? ¿Se copiaron unos a otros los evangelistas? El estudio de los Evangelios tiene que tener en cuenta además de lo que pretenden en conjunto, el interés por separado de cada uno de ellos. ¿Pueden adscribirse a alguno de los grupos diversos de cristianos que se iban generando tras la muerte de Jesús? ¿Suponen una reacción, positiva o negativa, a la doctrina de Pablo? ¿Había alguna necesidad de fundamentar y justificar el progresivo alejamiento del judaísmo que era el tronco común del que había nacido la religión de los primeros cristianos? ¿Pretendió la redacción de los Evangelios resolver algunas de las dificultades que conllevaba el desarrollo del nuevo grupo, por ejemplo el retraso del fin del mundo que se había creído inmediato, o la destrucción del templo de Jerusalén y el fin de los sacrificios?

Una vez situados los Evangelios como bloque dentro de la evolución de los grupos cristianos tras la muerte de Jesús hay que considerarlos brevemente uno por uno, concentrándonos en aquello que cada escrito pretendía principalmente.

El escrito de Marcos se compuso después de la catástrofe del año 70 con la destrucción de Jerusalén. ¿Está condicionado Marcos por esta situación? ¿Es fiel de todos modos a sus fuentes? O por el contrario, ¿incorpora a su “historia” sus propias interpretaciones o las del grupo al que pertenece? Mateo ofrece bastantes variaciones sobre Marcos debidas a un plan consciente de reelaboración del material que tiene ante sus ojos. Es como una edición nueva, ampliada y corregida, del Evangelio de Marcos. El Evangelio de Lucas representa un mundo diverso al de los otros dos evangelistas sinópticos aunque sólo sea porque su obra no es un “evangelio” como los otros dos, sino que tiene dos partes. La segunda, inseparable de la primera, son los Hechos de los Apóstoles. Para Lucas el tiempo de Jesús es de verdad algo pasado, distinto del tiempo de la Iglesia que le ha tocado vivir. Esto significa que el evangelista tiene una nueva concepción de la historia, lo que determina cómo el Evangelista recibe, cambia y adapta la tradición.

La tradición de la Iglesia presenta como obra de Juan, hijo del Zebedeo, uno de los Doce, el Cuarto Evangelio pero hoy día esta posición se da por abandonada. Este Evangelio, comparado con los tres anteriores, presenta muy notables diferencias y plantea serios problemas de interpretación, porque su imagen de Jesús es muy distinta. Hay que darles en lo posible una explicación a este hecho, de modo que se pueda iluminar, al menos parcialmente, el enigma que supone la existencia de este Evangelio tan diferente.