Los seres vivos: una fábrica celular compuesta de máquinas biológicas Aula Abierta Los nuevos retos de la biología: de los Neandertales al Prestige

Los seres vivos: una fábrica celular compuesta de máquinas biológicas

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José Mª Valpuesta

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  1. José Mª Valpuesta

    Doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad del País Vasco, es profesor de investigación del CSIC, en el Centro Nacional de Biotecnología, y Profesor Honorario del Departamento de Bioquímica Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid. Participa en numerosos proyectos de investigación y tiene más de cien publicaciones, sin contar los numerosos artículos de divulgación y opinión. Ha sido premiado en varias ocasiones. Es presidente de la Sociedad de Microscopía de España, Socio Ordinario de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular, entre otros muchos méritos.

Podríamos comparar a la célula con una fábrica en la que se desarrollan de manera coordinada y secuencial multitud de procesos. Éstos son llevados a cabo por un gran número de máquinas, normalmente proteínas o conjuntos de éstas, magníficamente adaptadas a su propósito, pues su eficiencia energética es muy superior a nada que el hombre haya desarrollado. Estas máquinas están dispuestas casi siempre a la manera de las cadenas de montaje, y sus productos son transportados a través de éstas para ya en su forma final ser exportados o usados para el consumo interno. La fábrica celular, al contrario que las que el hombre construye, es flexible y se acomoda a las distintas necesidades, y es que el armazón con el que están construidas las células, el citoesqueleto, está hecho fundamentalmente de polímeros de las proteínas actina y tubulina, materiales muy fuertes y flexibles a la vez, y es utilizado de manera muy dinámica por parte de las células. La fábrica celular dispone también de sus propias centrales energéticas, las mitocondrias, donde se produce la energía que será utilizada en los diversos procesos. En la fábrica celular existe un departamento de control de calidad con dos funciones fundamentales, la reparación de las máquinas averiadas y la destrucción y el reciclaje de aquellas que no merezca la pena mantener.