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La colección

Eusebio Sempere

Onil (Alicante), 1923–1985
Estanque 2, 1963Estanque 2, 1963

Estanque 2 es un cuadro abstracto, pero desde su mismo título se nos está previniendo de que puede que no lo sea tanto. Es un cuadro pintado por Eusebio Sempere tres años después de su retorno a España, un momento en el que a menudo se deja arrastrar por las sugerencias paisajísticas, preferentemente castellanas, que también contemplamos en su Pintura de 1960. Unas sugerencias que, unos años antes, él mismo habría rechazado en nombre de la ortodoxia racionalista.

Resulta difícil encontrar en toda la obra de Sempere un cuadro que condense mejor que esta pequeña tabla sus virtudes como pintor. El motivo, el del reflejo en el agua, cuenta con una abundantísima iconografía –en ocasiones con el personaje de Narciso incluido– a lo largo de los siglos.

La técnica, la yuxtaposición y superposición de rectas trazadas con tiralíneas, es la que siempre utilizó Sempere. El resultado es una obra exquisita, cristalina, delicada; una obra feliz a la que, como a las acuarelas de Paul Klee o como a la música de piano de Erik Satie, ni le falta ni le sobra nada; una obra, en definitiva, que puede hablarle a cualquier persona sensible sin necesidad de que conozca siquiera el contexto, los fundamentos teóricos o el resto de la obra del pintor.

Columnas, 1974Columnas, 1974

Eusebio Sempere ha realizado, paralelamente a su obra pictórica, un número no desdeñable de esculturas. Ambas facetas de su trabajo han estado tan interrelacionadas que en ocasiones resulta difícil decidir en qué categoría incluimos tal o cual obra, si en pintura o en escultura. Así sucede, por ejemplo, con sus Cajas de luz o sus Relieves luminosos de mediados de los cincuenta, que son cuadros destinados a ser colocados sobre la pared, pero que incorporan la tercera dimensión y la luz real de unas bombillas. En el extremo opuesto encontramos por ejemplo su monumental Móvil de 1966 que, pese a su manifiesta condición y peso escultóricos, es de una planitud casi pictórica. Lo importante en el caso de Sempere, en definitiva, es el proyecto, el programa en el que se inscriben las diversas áreas de su obra.

Con estas ingrávidas y cambiantes Columnas realizadas en acero cromado, actualmente instaladas en la parte más alta del museo delante de un ventanal ante el que se ha colocado una cortina blanca que tamiza la luz, Sempere se manifiesta como un sutil creador de espacios tridimensionales, hermano espiritual del Alexander Calder que construía ligeros móviles destinados a ser agitados por el viento, o de László Moholy-Nagy, creador de artefactos más complicados y tecnológicos.

En el caso de Sempere hay siempre una tensión entre un orden de base y la movilidad, el azar. Aquí las "eses" de metal que van ensartadas en cada uno de los tres ejes son el módulo de base que el artista propone al espectador. Al girar cada pieza sobre el eje se crea todo un juego de combinaciones, multiplicadas por el juego de la luz sobre el metal y por el de las sombras que las columnas proyectan en la estancia.

Horizontes, 1974Horizontes, 1974

Horizontes es un ejemplo paradigmático de la faceta más lírica, menos tecnológica, del arte de Eusebio Sempere. Al estar la superficie del cuadro dividida en cuatro zonas de idénticas medidas, nos recuerda al ciclo de serigrafías Las cuatro estaciones (1980). Pero en este caso, en lugar de separar cada uno de los momentos del paisaje, el pintor ha preferido juntarlos, subrayando lo que su propósito tiene de deliberado, esto es, de no-naturalista. Conviven pues aquí el espíritu del sistema y el temblor lírico; el juego formal de simetrías y la voluntad siempre presente en Sempere, y especialmente subrayada en este museo, de recrear, por medios abstractos, un paisaje. Esa convivencia, ese diálogo entre elementos en principio contradictorios, está en la raíz misma de la cristalina obra de este artista, y es una de las causas de que esta nos retenga a menudo con vibración casi musical. Este Horizontes, concretamente estos cuatro horizontes percibidos simultáneamente, tienen, terminan teniendo, algo de "variaciones sobre un mismo tema".

Juan Manuel Bonet, en Catálogo Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca, Fundación Juan March, Madrid, 2016



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