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La colección

Jordi Teixidor

Valencia, 1941
Bandas amarillas I, 1978Bandas amarillas I, 1978

Al inicio de su carrera, Jordi Teixidor entró en contacto con los pintores que trabajaban en Cuenca a través del Museo de Arte Abstracto Español, beneficiándose del contacto con Fernando Zóbel, Gustavo Torner y Gerardo Rueda. De esta manera se sumerge en el mundo de la abstracción, dentro de la cual irá evolucionando a través de una sucesión de influencias: entre el minimal art y las teorías del grupo Supports-Surfaces, hasta afianzarse en la práctica de una pintura pura basada en la fruición de la pincelada y en el óleo como materia dúctil y untuosa.

Sus cuadros, de un orden sereno, forman, con pequeños matices muy próximos, amplios campos de color que provocan una cierta vibración. Son obras que a primera vista parecen fáciles, pero inmediatamente se comprueba que son composiciones anímicas y pasionales construidas por pinceladas que tejen una trama en la que palpitan evocaciones líricas. Esto sucede con Bandas amarillas I, cuadro para el que Teixidor parte de una estr uctura minimalista: las líneas paralelas que se suceden sin alteración interválica.

Al igual que hizo Jasper Johns cuando pintó su célebre serie de cuadros de la bandera americana, aquí Teixidor elige una estructura recurrente y obvia para evitar tener que prestar atención a aspectos compositivos que podrían ir en detrimento de lo pictórico. Al elegir como tema unas simples barras horizontales, idénticas en su secuencia, se puede concentrar en la pincelada, en el matiz cromático y en el acto de pintar.

En este cuadro, además, se aprecia una hermosa simbiosis entre el lirismo de la abstracción, el rigor estructural del minimalismo y la pulsión gestual del informalismo, que se conjugan para generar esta obra luminosa y mediterránea.

Javier Maderuelo, en Catálogo Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca, Fundación Juan March, Madrid, 2016