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La colección

Albert Ràfols-Casamada

Barcelona, 1923–2009
Mar rosada, 1980Mar rosada, 1980

En su práctica artística, la progresiva descomposición de los elementos figurativos condujo a Albert Ràfols-Casamada a realizar una pintura abstracta de características muy personales que, aunque se apoya en referentes externos, como el mar en este caso, goza de una total autonomía plástica. Lo que se aprecia en un cuadro como este no es la representación de un acontecimiento exterior (un paisaje marino) o interior (una vivencia producida por él) sino una estructura formal que ha sido configurada por medio del color, auténtico protagonista del cuadro. Un intenso campo cromático que no necesita de ningún tipo de justificación para mostrarse.

El artista parte de un lienzo de formato cuadrado, cuyo fondo es conformado con grandes pinceladas aplicadas con cierta violencia que queda atenuada por la sutileza de un plácido color rosado, lleno de matices cromáticos que parecen emerger del interior de la tela. Sobre él, una línea amarillenta rodea y afianza los extremos del cuadro, mientras que otra lo secciona horizontalmente, dividiéndolo en dos partes. De esta manera el color, de naturaleza informalista, queda sujeto a una estructura con voluntad claramente geométrica.

Lo que nuestros ojos ven no es una representación, sino un acontecimiento plástico. En este sentido, podemos calificar este tipo de obras como "pintura pura". El título y su referencia a la mar son aquí meras disculpas poéticas para justificar la realización de un ejercicio gozoso e intenso, el de extender la pintura acrílica por la superficie del cuadro creando veladuras que van alterando sutilmente las capas anteriores de color hasta crear una superficie cargada de lirismo.

Javier Maderuelo, en Catálogo Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca, Fundación Juan March, Madrid, 2016