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La colección

Eduardo Chillida

San Sebastián (Guipúzcoa), 1924–2002
Abesti gogorra IV, 1960Abesti gogorra IV, 1960

Esta escultura de Eduardo Chillida, excavada en varias piezas de madera de chopo perfectamente ensambladas entre sí, es una de sus obras más importantes y conocidas. Desde la inauguración de este museo presidió su entrada, otorgándole esa monumentalidad tranquila, esa concentración que no excluye los recovecos, tan característicos de la producción de su autor.

En las cuatro primeras versiones de Abesti gogorra, la más antigua de las cuales es la de 1960-1961, hoy en el Museum of Fine Arts de Houston, el material empleado es la madera, un elemento que abunda en la tierra del artista y que con anterioridad solo había utilizado como base de sus esculturas en hierro. En la quinta monumental versión, que en 1966 cierra el ciclo y que se alza en el jardín del mencionado museo norteamericano, el material usado es el granito. Chillida recurrió igualmente al alabastro, al acero cortén, al cemento y a la terracota para la elaboración de sus piezas.

La obra de Chillida propone siempre una cierta reflexión, una cierta meditación sobre el espacio, una cierta manera de delimitarlo y de articularlo. En Abesti gogorra el espacio es lugar, sí, de un "canto rudo"; el espacio es un espacio coral, trágico. La escultura como ancestral "lugar de encuentros" –título de varias obras de Chillida, como la que se encuentra en los jardines de la sede madrileña de la Fundación Juan March–. La escultura como espacio interior, y a propósito de ello hay que citar una carta suya dirigida a la gran estudiosa de la escultura moderna Carola Giedion-Welcker en la que afirma que: El problema común de toda mi obra reciente, en madera y también en hierro, es el espacio interior, consecuencia y al mismo tiempo origen de los volúmenes positivos exteriores.

Juan Manuel Bonet, en Catálogo Museo de Arte Abstracto Español, Cuenca, Fundación Juan March, Madrid, 2016