Exposición temporal

Arte sonoro en España (1961-2016)

16 junio18 septiembre 2016

Exhibir el sonido en los espacios visuales

La exposición Arte sonoro en España (1961-2016) asume el reto de "exhibir" el sonido enfatizando todos sus aspectos artísticos: así, de la resonancia del espacio sonoro y su relación con la arquitectura habla L'Isla des Neumas de Ramón González-Arroyo (2008) o la Música ZAJ (ca. 1999) de Esther Ferrer; Luci: sin nombre y sin memoria, de Josep Manuel Berenguer (2008), tematiza la asincronía y los procesos rítmicos sonoros de la vida a partir del estudio del comportamiento bioluminiscente de las luciérnagas, mientras que de la insistencia vibratoria del sonido y su sentir en el cuerpo se ocupa *.WAV, de Mikel Arce (2004). Por su parte, Inventario (1992-1998), de José Iges y Concha Jerez tematiza la obsolescencia de la tecnología y su relación con la memoria colectiva.

Javier Maderuelo. "Pieza para piano". Galería Estampa. Ediciones de Arte Contemporáneo, 1990. Propiedad particular
Javier Maderuelo. Pieza para piano
Galería Estampa. Ediciones de Arte Contemporáneo, 1990. Propiedad particular

La exposición incluirá también un gran número de grabaciones, instalaciones, esculturas sonoras o prácticas sonoras que se presentaron alejadas del formato del concierto o plantean el soporte de grabación como medio artístico, como en las obras de José Luis Castillejo, Francisco Felipe, Llorenç Barber, Francisco López, Javier Maderuelo, Pedro G. Romero, Mikel R. Nieto u Oscar Abril Ascaso, entre otras. También incluirá documentos y materiales que, temáticamente, permiten trazar un panorama de actividades que van desde los Encuentros de Pamplona en el año 1972 hasta las exposiciones colectivas celebradas en los últimos años, y pondrá énfasis tanto en los distintos soportes históricos del sonido como en los trabajos que los cuestionan, sin olvidar la incorporación de obras representativas de la poesía sonora, el arte de acción, el videoarte o el arte radiofónico.

El deseo de esta exposición es el de que las obras "sonoras" convivan con las "visuales", atendiendo tanto a las maneras en las que el sonido pone en cuestión el espacio expositivo tradicional como a las formas en que su exhibición puede resolverse

Arte sonoro en España (1961-2016) asume, de manera muy consciente, un auténtico reto curatorial: el de mostrar el sonido en espacios que son eminentemente visuales. En efecto: los espacios habitados de las salas de los museos, y mucho más los espacios diáfanos de las salas de exposición, desnudos, diseñados conforme a una lógica de la mirada perpendicular, pueden convertirse en entornos extraños o incluso agresivos desde el punto de vista de la acústica. Unos y otros devienen, por una parte, cámaras reverberantes en las que el sonido invade el resto de las salas (y al resto de las obras expuestas), convirtiendo el trayecto del visitante en un paseo por un espacio cacofónico. En el otro extremo, la construcción de espacios aislados y cámaras insonorizadas puede cambiar de manera determinante la experiencia de los visitantes de la exposición y hacer imposible cualquier relato con cierta unidad de sentido.

En Arte sonoro en España (1961-2016), estas dificultades se han pensado junto al deseo –que es el de esta exposición– de que las obras "sonoras" convivan con las "visuales", atendiendo tanto a las maneras en las que el sonido pone en cuestión el espacio expositivo tradicional como a las formas en que su exhibición puede resolverse, presentándolo mediante técnicas que permiten ordenar el espacio de la exposición para que no se produzcan colisiones en la escucha, salvando aquellas que forman, de hecho, parte integrante de las propias obras sonoras.