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La ciudad abstracta. 1966: el nacimiento del Museo de Arte Abstracto Español

ZÓBEL Y LA GENERACIÓN EN TORNO AL MUSEO


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Portador de la modernidad

[Fernando Zóbel] es una mezcla de leyenda, pintor por un lado, también coleccionista hasta el nivel de fundar un museo de vanguardia, animador y mecenas que irrumpe a mediados de la década de los cincuenta como un portavoz de la modernidad justo para corroborar la vanguardia que se gestaba por esas fechas en España. (…)
(…) Zóbel contactó con toda la vanguardia de aquélla época. Con Sevilla, Bilbao, San Sebastián, Barcelona, Valencia, bien directamente con los artistas o bien por gestiones desde las galerías, el caso es que, antes de que el Museo de Cuenca fuera una realidad, Fernando tenía la base de una colección de arte moderno que posteriormente se ampliaría por necesidades del museo. Si bien para ser pintor hace falta una sensibilidad plástica y un es­píritu constructivo, para ser lo que Fernando era habría que añadir pragmatismo, tener un norte, afán de dominio y saber en qué sitio y escala se podría actuar.

Antonio Lorenzo, Zóbel, pintor y grabador,  texto del Catálogo razonado de obra gráfica de Fernando Zóbel, 1999, reproducido en el catálogo de la exposición.

Gerardo Rueda en la casa de Gustavo Torner  en Cuenca

Gerardo Rueda en la casa de Gustavo Torner en Cuenca.
Foto: Jaime Blassi


Apasionado coleccionista del grabado

Fernando Zóbel fue siempre un apasionado de la obra gráfica en general, tanto como pintor, como coleccionista o estudioso del tema en toda su profundidad. Y bien es verdad que alrededor de este mundo del grabado vemos reflejadas muchas facetas de su personalidad de pintor. Es dentro de esta atracción y dedicación donde hallamos al Zóbel estudioso, erudito en la materia, especialista en libros raros y manuscritos (…). También al coleccionista del grabado, clásico o moderno, experto en técnicas y matices, que no buscaba la rareza por la rareza, ni el ejemplar más deslumbrante, en cuanto a técnica y conservación, sino la calidad del dibujo, la bondad del trazo, la mano experta y el atrevimiento del artista sobre la plancha, un coleccionismo basado en su mirada de pintor, combinado con ese saber clásico y riguroso (…). Y también nos  encontramos al Zóbel editor poniendo en práctica sus conocimientos de las artes gráficas, a través de las ediciones realizadas por el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca.

Rafael Pérez Madero, Fernando Zóbel: el Museo y la obra gráfica, en el catálogo de la exposición.


Gustavo Torner, Joan Hernández Pijuán y Bonifacio  Alfonso, en la casa del primero en Cuenca.

Gustavo Torner, Joan Hernández Pijuán y Bonifacio Alfonso, en la casa del primero en Cuenca.
Foto: Jaime Blassi.


Imágenes grabadas en la memoria

Para los que vinimos después, Eusebio Sempere será por siempre el autor de Estanque 2. Manolo Millares, el de Galería de la mina. El propio Zóbel, el de Ornitóptero. Gustavo Torner, el de Acero inoxidable — chatarra plateada. Gerardo Rueda, el de Verde con marco neorrenacentista. Antoni Tàpies, el de Grande equerre. Eduardo Chillida, el de Abesti Gogora IV, en madera de chopo. Antonio Saura, el del convulso retrato imaginario de Brigitte Bardot, que antes que la sala central de la pinacoteca había presidido, de 1959 en adelante, el estudio madrileño de su futuro fundador. Manuel H. Mompó, el de Semana Santa en Cuenca, especialmente concebido para el espacio que lo acoge. Manolo Rivera, el del espejo rojo de la Sala Negra. Luis Feito, el de Nº 460-A, en rojo, amarillo y negro. Lucio Muñoz, el de La ventana. José Guerrero, el de Rojo sombrío. Martín Chirino, el de El viento canario, forjado en espiral. (…)

Gustavo Torner (izquierda) y Gerardo Rueda en Cuenca. Foto: Jaime Blassi

Gustavo Torner (izquierda)
y Gerardo Rueda en
Cuenca. Foto: Jaime Blassi

(…) La decisión, tomada a finales de los años setenta, de abrir la colección del Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca, cuya ampliación sería inaugurada el 23 de noviembre de 1978 (…), a las nuevas generaciones, debe ser contemplada como una decisión históricamente importante, de cara a la consolidación pública de una serie de pintores más jóvenes.

Juan Manuel Bonet, 40 años después (Algunos recuerdos conquenses), en el catálogo de la exposición.




Más información: Colección permanente

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