Web oficial de la Fundación Juan March
Exposiciónes Anteriores. celebrado desde el  17 julio - 15 noviembre 2009

LA RAZÓN DEL COLOR

Osbel Suárez




Cuando Carlos Cruz-Diez llega a París por primera vez, a mediados de 1955, busca y encuentra a su amigo y compatriota Jesús Rafael Soto, con quien había perdido todo contacto desde 1950, fecha en que éste se traslada y fija su residencia en la capital de Francia. El mismo día de aquel reencuentro Soto le invita a ver una muestra de la que formaba parte y que llevaba por título el sugerente nombre de Le Mouvement. La exposición Le Mouvement, ideada por Victor Vasarely ‒joven pintor de origen húngaro afincado en París desde comienzos de los años 30‒ tuvo lugar en la galería Denise René del 6 al 30 de abril de 1955 y es considerada unánimemente por la crítica como la muestra que señala el inicio del arte cinético.

isicromía 589, 1972

Fisicromía 589, 1972

De aquel primer reencuentro con Soto ‒que reproduce fielmente el viaje, tantas veces emprendido y casi obligatorio en esos años centrales del pasado siglo, del artista latinoamericano, primero a París y más tarde a Nueva York‒, Cruz-Diez extrae una conclusión que determinará todas las decisiones importantes que tomará en los siguientes cinco años: que no está solo en su aventura intelectual, que el llamado “fin de la pintura” era una premisa a la que ya se recurría para hacer entender el hecho artístico y que es París, y no otra ciudad europea, la que acoge y exhibe a aquellos artistas que ven en las posibilidades del movimiento la razón última del acto creativo, de lo que se ha llamado en algún momento “la última vanguardia”. La intención de llevar el arte a la vida cotidiana, su carácter experimental, cierta sensación de inestabilidad y la exploración a fondo de la relación entre el espectador y la obra de arte son algunos de los elementos que definirán los postulados básicos del arte cinético, a los que Cruz-Diez dedicará el resto de su existencia. Sin embargo, en la decisiva poética del artista venezolano hay un aspecto particular que, si bien no escapa a otros integrantes del movimiento, para él se convierte en la razón principal de su trabajo: el color como situación evolutiva o, para decirlo con sus propias palabras, entender que el fenómeno cromático es una situación de perenne inestabilidad.

En sus Fisicromías Cruz-Diez apunta a que el color no debe ser aceptado como algo definitivo, crea una sutil trama cromática que se revitaliza continuamente y de manera implícita sugiere que la obra puede ser entendida en toda su magnitud y complejidad sólo en la medida en que el espectador es capaz de interactuar con ella; también se hace eco de una de las tesis más  innovadoras de Josef Albers, aquella que explica que los colores, por contacto o por proximidad, interaccionan hasta el punto de modificar su apariencia, llegando a sufrir una auténtica metamorfosis ante el ojo humano.

Las cabinas que Cruz-Diez construye para aislar y someter el color proporcionan al público una experiencia cromática pura y permiten al artista introducirse en un universo que rescata las posibilidades psicológicas del color. (Afirma Cruz-Diez: (…) la idea original es mostrar el espacio sin el soporte, sin ninguno de los recursos a los que tengo que someterme actualmente. Cuando las matemáticas y la ciencia logren dominar los campos magnéticos estaremos en condiciones de proyectar en el espacio volúmenes de color y, la gente podrá percibirlos, vivirlos.

Cromosaturación y Ambientación cromática, 2009

Cromosaturación y Ambientación cromática, 2009

Con las Cromosaturaciones el soporte físico de la obra importa menos que sus efectos y sus resonancias, porque lo superlativo aquí es la ambigüedad del color en su más completa autonomía. En este encuentro sagrado con el color el espectador interactúa particularmente con la obra, que se manifiesta en el tiempo y en el espacio: la obra acontece en tanto que se recorre.

Una vía paralela de investigación puede observarse en sus Transcromías(transparencias del color), juego de láminas móviles superpuestas en las que el color es sustancialmente alterado en las continuas combinaciones y transparencias que el espectador elige para mirar a través de ellas y que son, cronológicamente, anteriores a la Cromosaturación.

A pesar de que bajo el término “cinetismo”se ha reunido un amplio abanico de artistas con afanes muy distintos ‒lo que imposibilita que la etimología que ampara y da nombre al movimiento siga siendo, a fecha de hoy, apropiada‒, alguno de los preceptos que su corpus cobija logra prestar una cierta unidad a elementos tan dispares; uno de ellos es el entender el espacio como elemento dinámico, siempre sujeto a posible transformación. Si la obra cinética reactiva, desde un ángulo novedoso, los mecanismos de comunicación entre el espectador y la obra y ésta, en tanto es capaz de sugerirnos por ella misma nuevas posibilidades discursivas, se torna más autorreferencial prescindiendo de cualquier elemento anecdótico, podemos afirmar que la verdadera aportación ‒que no la única‒ de Cruz-Diez radica en entender la razón última del color como cuerpo autónomo e inestable. Y no deja por ello de pertenecer históricamente a lo que se ha venido llamando arte cinético. En las inmensas posibilidades de esa inestabilidad está el fundamento de su obra, una de las más rigurosas aventuras intelectuales de la segunda mitad del siglo XX.

Museo de Arte abstracto Español
(Fundación Juan March)
Casas Colgadas
Cuenca

Horario de visita
De 11 a 14 horas y de 16 a 18 horas (los sábados, hasta las 20 horas).
Domingos, de 11 a 14,30 horas.
Lunes, cerrado.

Visitas guiadas
Sábados: de 11 a 13 hs.

Precios de entrada

Normal: 3 €
Reducida: 1,50 €
• Mayores de 65 años
• Estudiantes previa
acreditación
• Grupos Gratuita:
• Nacidos y residentes en Cuenca
• Menores de 10 años