Web oficial de la Fundación Juan March
23 mayo-31 agosto 2008

El Nueva York de Andreas Feininger



Lower Manhattan visto desde Brooklyn, Nueva   York
Lower Manhattan visto desde Brooklyn, Nueva York, 1940
© AndreasFeiningerArchive.com

Sus imágenes neoyorquinas, publicadas en The Face of New York (1954), han contribuido a una tipología estilizada de la Großstadt norteamericana. Son “iconos” y citas en forma de documentos.  (...) Feininger, que había estudiado arquitectura y había renunciado a ejercerla, parece observar la gran ciudad como una inmensa obra de una construcción anónima que él no construyó, que nadie construyó. Como siempre, Feininger favorece la vista tipo y el resultado técnico, del que su ensamblaje de rascacielos ofrece una especie de síntesis. En Oslo, en los años treinta, los grandes buques atracados delante de la ciudad  le fascinaron de tal modo que llegó incluso a fabricar un aparato para anular las distorsiones ópticas generadas por la intrusión y el contraste de escala del objeto monumental (el buque) en el paisaje urbano. Nueva York es también para él una ciudad portuaria, a la que se accede por mar, aunque “para muchos neoyorquinos –según la leyenda de Face of New York– hoy el puerto ya no significa nada”. La ciudad levantada, atravesada por calles en cañón, es el lugar idóneo para una compresión dinámica de los elementos visuales, que trata sistemáticamente de traducir al lenguaje de la composición, integrando efectos atenuados de interferencia. Feininger explota incansablemente el efecto “terrón de azúcar” del que hablaba Fitzgerald en The Great Gatsby (El Gran Gatsby) a propósito de la acumulación de edificios. En sus mejores momentos, el montaje de imágenes refleja un sabio juego de alternancias y contrastes medidos entre vacío y lleno, distancia y proximidad, que pone orden en el característico caos urbano.

l puente de Brooklyn, Nueva York
El puente de Brooklyn, Nueva York, 1954
© AndreasFeiningerArchive.com

Para este libro, al parecer, Feininger se sintió obligado a bajar a pie de calle, y dedicó cuatro páginas, sobre más de ciento setenta (no numeradas), a la pintoresca multiculturalidad de umbrales y cristales de escaparates. Más allá, los seres humanos, apretujados en muchedumbres compactas o elegantemente dispersos –en parques, al pie de edificios, o en el vestíbulo de la Penn Station– se mantienen a distancia. La población forma parte del decorado urbano.

Para Feininger, cualquier paisaje, cualquier entorno, Nueva York por ejemplo, se descompone en motivos y vistas características, que remiten al punto de vista de un observador distante. Su modelo es anatómico, en la medida en que la anatomía es, desde el Renacimiento, la ciencia impasible, descriptiva y analítica orientada a comprender el funcionamiento del cuerpo humano y que permitió definir un nuevo naturalismo pictórico. Nueva York, dice, tiene una “columna vertebral” (backbone) que determina su línea de horizonte, su perfil (skyline). Elimina la psicología. Sueña con un arte funcional calcado de los mecanismos de la naturaleza. Se considera un anatomista de las formas (vivas o construidas), liberado de toda preocupación superflua.

(Del ensayo de  Jean-François Chevrier, Andreas Feininger, fotógrafo-anatomista, en el catálogo)



Museo de Arte abstracto Español
(Fundación Juan March)
Casas Colgadas
Cuenca

Horario de visita
De 11 a 14 horas y de 16 a 18 horas (los sábados, hasta las 20 horas).
Domingos, de 11 a 14,30 horas.
Lunes, cerrado.

Visitas guiadas
Sábados: de 11 a 13 hs.

Precios de entrada
Normal: 3 €
Reducida: 1,50 €
• Mayores de 65 años
• Estudiantes previa
acreditación
• Grupos Gratuita:
• Nacidos y residentes en Cuenca
• Menores de 10 años

"Me interesa todo lo creado por el hombre: desde la maquinaria hasta los edificios o los aviones y, en particular, me interesa la ciudad, aunque de una forma integral. Me gusta mostrarlo todo como un conjunto: los coches, las señales de tráfico, los edificios y cualquier otra cosa presente.”

De la Entrevista de John Loengard a Andreas Feininger, reproducida en el catálogo