Exposición temporal

Picasso, grabador (1904-1935)

26 de febrero12 de mayo de 2013

Los grabados del Picasso cubista (1909-1915)


En 1909, dos años después de la realización de Les demoiselles d´Avignon (Las señoritas de Aviñón), Picasso trabajó el grabado desde los planteamientos conceptuales y plásticos que definieron el cubismo. Las estampas de este período —muchas de ellas ilustraciones para libros de escritores como el que fuera su amigo, Max Jacob— están compuestas por un entramado de líneas finas y profundas que, rompiendo la perspectiva tradicional, dan lugar al surgimiento de un nuevo espacio en el que los objetos aparecen descompuestos en múltiples planos y puntos de vista. A esos años pertenecen las ilustraciones para el libro Saint Matorel, considerada una obra fundamental del cubismo analítico, en la que Picasso comenzó a trabajar tras su estancia en Cadaqués en el verano de 1909 y Le siège de Jèrusalem, 1914 (El asedio de Jerusalén) con ilustraciones que cabe adscribir más bien al cubismo sintético. En algunos casos Picasso incorpora la letra a sus composiciones cubistas —como en Nature morte, bouteille (Naturaleza muerta con botella) de 1912— y en otros recurre al papier collé o a fragmentos de periódicos, como en L´homme au chien (Hombre con perro) de 1914, en su interés por vincular —con el collage— el arte con las cosas de la misma realidad.