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Un Coup de Livres

EL LIBRO COMO OBRA DE ARTE*

El "libro de artista" no es un libro de arte.
El "libro de artista" no es un libro sobre el arte.
El "libro de artista" es una obra de arte.

18 Junio - 31 Octubre 2010

Stéphane Mallarmé Stéphane Mallarmé, Un coup de dés jamais n’abolira le hasard. Poèm (Detalle: portada). París: Gallimard, 1914. © Bettina Brach.

La elección del título Un coup de livres ("Una tirada de libros") para esta exposición es un homenaje a Stéphane Mallarmé (1842-1898) y a su libro —obra cumbre— Un coup de dés jamais n'abolira le hasard ("Una tirada de dados jamás abolirá el azar"). Escrito en 1897, poco antes de su muerte, fue publicado en París el mismo año en la revista Cosmopolis. Pero hubo que esperar hasta 1914 para que fuera publicado por la NRF (Nouvelle Revue Française) bajo la forma que conocemos hoy. Mallarmé concibió un libro -"el" libro-, en el que el espacio poético y el visual fueran indisociables.

Nos encontramos aquí con el punto central del tema que nos concierne, es decir, el libro en su sentido más estricto; no como un receptáculo para un texto cualquiera o para una selección de imágenes, o para ambas cosas, sino como espacio de pleno derecho. En la brecha abierta en el seno del mundo artístico por los artistas de los movimientos de vanguardia de los años 60, publicaciones de todo tipo jugarían un papel preponderante tanto en la creación artística como en la difusión de ideas y de obras. Del panfleto al múltiple, la edición iba a permitir a los autores de obras o de acciones a menudo efímeras y aún mal definidas por los historiadores del arte, dejar su huella en la historia del arte.

Los happenings, performances, conciertos, películas, instalaciones, envíos postales, revistas de artistas y discos iban a revolucionar el sistema artístico de la época.

Algunos artistas que querían escapar del mercado del arte y de sus estructuras tradicionales empezaron a organizar sus propias manifestaciones y a establecer una red de comunicación así como lugares en los que presentar sus proyectos multiformes.

En esta nueva configuración nace y tiene un particular desarrollo el "libro de artista". El libro deja de ser el continente de informaciones, dibujos, reproducciones, fotos. El artista plástico ya no es un ilustrador de libros, ya no comparte el libro con un autor poeta o escritor. Se convierte en el creador por completo del libro. El libro se convierte en una obra de arte, del mismo modo que una escultura, una pintura o un grabado.

Con su aparición en el contexto ideológico de los años 60, las publicaciones de artistas serán el producto democrático por excelencia. Gracias a su forma simple y a su precio módico, el artista pensaba que podría no sólo conquistar un mercado, sino sobre todo dar al mayor número de personas la ocasión de enfrentarse y familiarizarse con el arte contemporáneo.

En la producción global de los "libros de artista" se reflejan todas las tendencias y estilos artísticos desarrollados desde el final de los años 50. Y toda la riqueza de la creación contemporánea puede encontrarse en la inmensa biblioteca-museo que nació en aquella época. Los artistas crean sus libros, a menudo los editan ellos mismos, otros se convierten incluso en editores y publican las obras de sus amigos. Algunos llegan a establecerse como libreros o crean lugares de difusión. De esta manera, gracias a este objeto fácil de hacer circular por medio del correo, se constituye una red internacional de comunicación y de intercambio.

Libro con elementos pop-up Andy Warhol, Andy Warhol’s Index (Detalle: libro con elementos pop-up). Nueva York: Random House, 1976.
© Bettina Brach.

Tanto el aspecto interior como el contenido conceptual de los "libros de artista" son de una gran multiplicidad, tanta como formas ha tomado el arte contemporáneo. El libro ha servido de soporte de las ideas para los conceptuales, de espacio plástico para los minimalistas y para algunos pintores y escultores, también de espacio de narración para otros. Pero ha sido igualmente lugar de predilección para los poetas visuales así como para toda clase de manipuladores de la página y de la escritura.

El "libro de artista" apenas se distingue de otros libros. Estamos bien lejos del objeto bibliófilo de lujo, porque el lujo no es su marca y su valor reside en su contenido. El "libro de artista" es generalmente de formato medio, de aspecto tradicional y los papeles y los tipos de impresión no tienen nada de extravagante. No obstante, estas obras se convertirán innegablemente en descubrimientos para el lector. Ya no se contarán historias, sino que se desarrollará una obra de arte en el espacio y el tiempo.

El libro se convierte en una obra original, más que en objeto de una exposición efímera del que después sólo quedarán reproducciones.

*Extracto de la Introducción de Guy Schraenen, en el catálogo

Christian Boltanski: Livres (Detalle: libros, ephemera, disco de vinilo). París: AFAA; París: Jennifer Flay (ed.); Colonia: Verlag der Buchhandlung Walther König; Frankfurt am Main: Portikus.
© Bettina Brach.