Web oficial de la Fundación Juan March
FERNANDO ZÓBEL (1924-1984) VIAJAR, DIBUJAR, PINTAR

La Playa

La Playa, 1969
Colección Particular


Pasando Tarancón

Pasando Tarancón. Reflejo
de luz al caer de la tarde
, 1966
Colección particular


Transparente Rosa

Transparente Rosa, 1964
Colección particular


Foto de Fernando Zóbel en su estudio

Fernando Zóbel
en su estudio de la calle San Pedro en Cuenca. Foto: Jaume Blassi

LA VIDA DE ZÓBEL, UN VIAJE DE DESCUBRIMIENTO

La exposición Fernando Zóbel: viajar, dibujar, pintar está centrada en una de las facetas de la vida de Zóbel, ligada también –como advierte Gustavo Torner en el sentido texto que escribiera en 1984– a la búsqueda de la excelencia: los viajes. Unos viajan por placer y otros por obligación; otros por huir, por descansar, por distraerse. La vida de Zóbel fue, como todas las vidas humanas, un viaje. El de su vida fue un viaje de descubrimiento y conocimiento, con escalas por todo el globo, y ese viaje terminó, porque él así lo quiso, en España y en Cuenca, la ciudad en la que se asentó y desde la que seguiría viajando, la ciudad en la que fue enterrado después de que en 1984, precisamente durante un viaje por Italia, muriera en Roma.

De los viajes de Fernando Zóbel guardamos un testimonio, aunque poco conocido, muy rico: sus cuadernos de apuntes y dibujos. Los más de 130 cuadernos de apuntes y dibujos pertenecientes a la colección de la Fundación Juan March dan cuenta del universo personal y creativo de Zóbel entre los años 1948 y 1984. Son cuadernos de diferentes formatos, e incluyen acuarelas, dibujos, estudios, fotografías, documentos y anotaciones. Esos cuadernos se asemejan a pequeños laboratorios de papel, a gabinetes de dos dimensiones, a prácticos instrumentos para coleccionar muchas cosas: ideas, bocetos que más tarde serán convertidos en imágenes y en cuadros, estudios de contrastes y de luces, de figuras, colores y sombras; intentos de fijar un instante; recreaciones de escenas de la vida corriente y estudios de paisajes o de obras de la tradición pictórica, el arte y la arquitectura: todo eso puede encontrarse en sus páginas; y también muchas referencias a Cuenca, algunas de las cuales pudieron verse, por primera vez, en la exposición Fernando Zóbel. Cuadernos de apuntes y porfolios. Una visión de Cuenca, organizada por Rafael Pérez-Madero en 1991.

LIMPIEZA Y RESTAURACIÓN DE TODOS LOS ZÓBEL DEL MUSEO



Fernando Zóbel  empleó su vida en una carrera de fondo por conseguir la excelencia. Ese rasgo era notorio, entre otros aspectos, en su pulcritud (una palabra que conserva evidentes ecos de la etimología latina de nuestra palabra “belleza”): la pulcritud de sus obras y la de muchas facetas de su espíritu, y también la de los aspectos más materiales, de su vida. (De esto último dan fe tantas fotografías de su estudio blanco o de su biblioteca o de su casa).

Ésa es una de las razones por las que nos ha parecido que el mejor homenaje que podía rendirse a su memoria era que, puntual para la fecha de su aniversario, se concluyese la limpieza, restauración y embellecimiento de todas las obras de Zóbel en la colección permanente del Museo de Arte Abstracto Español, y también la de todas las obras en la colección de la Fundación Juan March, algunas de las cuales pueden contemplarse en el Museu Fundación Juan March, de Palma. No todas lo necesitaban, porque afortunadamente el espíritu de Zóbel sigue vivo en el museo y en la Fundación, pero en muchas de ellas se advertía el inexorable paso de veinte, veinticinco, en algunos casos cuarenta años de ininterrumpida exhibición pública.

Todos los cuadros del artista que forman parte de la colección permanente del museo, han sido, pues, objeto de un proceso de limpieza y conservación que hace más visible aún la pulcritud zobeliana en la ejecución de las obras, y también la profunda, audaz y esencial luminosidad que las define, un aspecto formal al que el texto de José Manuel Caballero Bonald que reproducimos en este programa alude con exactitud. En dos casos –las piezas Ornitóptero (1962) y El Júcar X (1971)–, el visitante que lo desee podrá profundizar en los detalles de los procesos de limpieza, restauración y reenmarcado, gracias a las cartelas preparadas por el equipo de restauradoras de la Fundación Juan March.

Ver PDF sobre el proceso de restauración

< Volver

Museo de Arte abstracto Español
(Fundación Juan March)
Casas Colgadas
Cuenca

Horario de visita
De 11 a 14 horas y de 16 a 18 horas (los sábados, hasta las 20 horas).
Domingos, de 11 a 14,30 horas.
Lunes, cerrado.

Visitas guiadas
Sábados: de 11 a 13 hs.

Precios de entrada

Normal: 3 €
Reducida: 1,50 €
• Mayores de 65 años
• Estudiantes previa
acreditación
• Grupos Gratuita:
• Nacidos y residentes en Cuenca
• Menores de 10 años