Exposiciones celebradas

PAUL KLEE

17 marzo - 10 mayo 1981

El artista: Paul Klee

Foto de Paul Klee
Paul Klee (Münchenbuchsee, 1879 Muralto-Locarno, 1940), artista y profesor en la Bauhaus, está considerado, con Kandinsky, pionero en haber conferido al arte occidental una nueva dimensión espiritual. Con la originalidad y el dinamismo de su "grafismo", su obra ha influido en escuelas y estilos del arte contemporáneo. Klee creó un mundo de imágenes que refleja en símbolos figurativos, signos abstractos y relaciones de composición la esperanza y el fracaso del hombre impelido por su ansia de conocimiento. Klee quería situar lo formal en el contexto de lo intelectual, acentuar la franqueza y el devenir del movimiento frente a la forma cerrada muerta. Pensaba que el principio vital creativo sólo podía manifestarse en el movimiento dinámico, no en la forma quieta y estática. El grabado ocupa un lugar importante en su creación artística.

Opiniones del artista

El arte no reproduce lo visible, sino que hace que algo sea visible. La naturaleza del grafismo induce fácilmente, y con motivo, a la abstracción. La condición esquemática y fabulosa del carácter imaginario existe por de pronto, y asimismo se exterioriza, con gran precisión. Cuanto más tienda el trabajo al grafismo puro (es decir, cuanto más valor se dé a los elementos formales que sirven de base a la representación gráfica), tanto más deficientes serán los pertrechos requeridos para la representación realista de las cosas visibles. Confesión creadora, 1920
A veces sueño con una obra de inmensa envergadura, que abarque todo el ámbito de elementos, objetos, contenido y estilo. Quizá esto seguirá siendo siempre un sueño, pero a veces conviene plantearse tales posibilidades, que hoy todavía son vagas. (...) Conferencia pronunciada el 26-I-1924, en Iéna
Toda energía reclama un complemento, a fin de hacer realidad un estado asentado en sí mismo y situado por encima del juego de fuerzas. Partiendo de elementos formales abstractos y pasando por su conjunción en seres concretos o en cosas abstractas, con números y letras, se llega finalmente a crear un cosmos formal, el cual muestra tal semejanza con la gran Creación, que basta un solo soplo para realizar la expresión de lo religioso, la religión misma. Confesión creadora, 1920