Exposiciones celebradas

ODILON REDON

19 enero - 1 abril 1990

El artista: Odilon Redon

Foto de Odilon Redon
Odilon Redon (Burdeos, 1840 París, 1616) es una de las figuras que contribuyeron a forjar las bases del lenguaje artístico de nuestra época. Contemporáneo de Cézanne, Monet y Renoir, anticipó la concepción onírica del surrealismo. Fue un simbolista visionario que no se consideró nunca miembro de grupo alguno. Amigo de Corot, Courbet y Moreau, asiduo de las tertulias en casa de Mallarmé y figura aglutinadora de los nabis, pintaba, a diferencia de los impresionistas, "no sólo lo que veía, sino que reflejaba sus sueños y lo más profundo de su pensamiento. Sabía evocar tanto el mundo real como el irreal", apunta Ian Woodner, propietario de la colección privada más importante sobre Odilon Redon. En sus óleos y dibujos Redon tradujo temas clásicos a una imaginería onírica, estableciendo un puente entre el romanticismo decimonónico y el surrealismo del siglo XX. Redon va evolucionando desde los negros en carboncillo hacia el color, primero utilizando pasteles teñidos como soporte de los negros, hasta llegar a un arte de composición libre, en el que el color lo invade todo: rojos que explotan junto a verdes inauditos, malvas brillantes y una infinita variedad de gamas para ilustrar una también notable variedad de temas: paisajes, plantas, árboles, flores y motivos mitológicos y místicos.

Opiniones del artista

(...) Creo deber mucho como pintor a lo que hice como aspirante a arquitecto, a las proyecciones de sombras que un profesor instruido me hizo realizar con atención minuciosa, insistiendo en la abstracción téorica y en demostraciones sobre cuerpos tangibles y planteándome, en los problemas a resolver, casos especiales de sombras proyectadas sobre esferas y otros cuerpos sólidos. Esto me sirvió más tarde: tuve más facilidad para aproximar lo inverosímil a lo verosímil y poder dar una lógica visual a los elementos imaginarios que entreveía (...)
(...) Cuando una figura humana no pueda dar la ilusión de que va, por así decirlo, a salirse del cuadro para andar, obrar o pensar, es que no se trata de un dibujo verdaderamente moderno. No se me puede negar el mérito de dar la ilusión de vida a mis más irreales creaciones. Toda mi originalidad consiste en hacer vivir humanamente a seres inverosímiles, conforme a las leyes de la verosimilitud, poniendo en lo posible la lógica de lo visible al servicio de lo invisible. (...) Confidencias de un artista, por Odilon Redon