Exposiciones celebradas

ROUAULT

3 octubre 1995 - 14 enero 1996

El artista: Georges Rouault

Foto de Georges Rouault
En el estudio de Saint-Malo, 1932
Discípulo predilecto de Gustave Moreau, Georges Rouault (París, 1871 París, 1963) se mantuvo al margen de la mayoría de los movimientos y estilos artísticos que marcaron los comienzos del siglo XX. Admirador sobre todo de Daumier y de Cézanne, se le ha definido a veces como el único pintor francés que cultivó el expresionismo; un expresionismo, el suyo, de inspiración profundamente espiritualista. Para Rouault, la pintura es "una confesión ardiente", un vaciamiento interior del alma.
"Toda la pintura de Rouault está marcada por el carácter sagrado que culmina en sus cuadros religiosos, del rostro y la figura de Cristo," señala Bernard Dorival, experto en el arte de Rouault. Entre sus temas preferidos figuran las prostitutas, los payasos y los personajes de la Commedia dell"Arte, tratados como tipos que encarnan el desamparo del hombre, el dolor y la angustia. También son "tipos" sus figuras de "mundanos", "doctos" o "poderosos", los Jueces, a quienes parodia y caricaturiza en sus solemnes sesiones de los juzgados. El mismo pesimismo hondo late en sus visiones de las barriadas pobres y de paisajes desolados. Rouault pone de relieve la suciedad de las calles, la pobreza y marginación de sus gentes. Desde 1918 se sentirá inspirado cada vez más por los temas religiosos, principalmente la Pasión de Cristo, y su expresión se irá haciendo cada vez más concentrada y grave.

Opiniones del artista

(...) el payaso, entrado en años, zurciendo su reluciente y abigarrado traje en una esquina de su caravana: ese contraste entre cosas relucientes, esplendorosas, hechas para divertir, y esta vida de infinita tristeza si se la contempla desde alguna distancia. Luego he ampliado todo esto al darme cuenta de que yo era ese ´arlequín´, de que todos nosotros lo somos... El traje bordado de lentejuelas nos lo da la vida, somos más o menos payasos, todos llevamos un atuendo con adorno de lentejuelas. Si se nos coge desprevenidos como yo sorprendí al viejo payaso, ¿quién, ay, osa decir que no se siente movido por infinita compasión en lo más íntimo de su ser? Tengo el defecto (quizás un defecto..., en todo caso para mí un abismal sufrimiento) de no dejar a nadie su traje de lentejuelas", ya sea rey o emperador. Es el alma lo que yo quiero ver de la persona que tengo delante de mí... y cuanto más grande sea como ser humano y cuanto más se le ensalce como tal, más temo por su alma(...) Carta, hacia 1905, a Edouard Schuré, crítico e historiador francés (1841-1929).

El artista digno de tal nombre siente amor por el mínimo átomo de vida. ¿Cómo quiere usted que en una época lamentable y sublime en la que se requiere del hombre tanto heroísmo individual y a veces también tanta servidumbre; cómo quiere usted que el artista que tiene el sentido de una ´poética profunda´ no se repliegue un poco en sí mismo, no se esconda y se entierre como un soldado en su trinchera, en medio de tantas teorías contrarias, de mercadeos y demagogias? Y lo puede hacer fácilmente en su vida normal, sin tener que retirarse al desierto.(...)

En la soledad han empezado a desfilar clowns jadeantes, Cristos ultrajados, Orfeo desgarrado por las bacantes. Trasponía mi alegría, sin ni siquiera buscarlo, y con más frecuencia mi dolor; y muy a mi pesar, al volver a ver estos cuadros que ya no son míos, comprendí cuánto he podido decepcionar a mis contemporáneos, al menos a aquellos que creyeron ver en mí, en un momento dado, "un sabio premio de Roma".

Carta, fechada en París, el 20 de marzo de 1927, a Georges Chabot, de Gante, uno de los mejores amigos de Rouault