Exposiciones celebradas

MARC CHAGALL: TRADICIONES JUDÍAS

15 enero - 11 abril 1999

El artista: Marc Chagall

Foto de Marc Chagall
Marc Chagall (Vítebsk, Rusia, 1887 Saint Paul de Vence, Francia, 1985) es, de algún modo, un artista solitario; un pintor que, a pesar de recuperar aspectos del Expresionismo, del Cubismo o del Surrealismo, no puede ser adscrito a ningún movimiento de vanguardia. Nacido en el barrio judío de Vitebsk, en la Rusia Blanca, Chagall adquirió su plenitud plástica en París, donde fue reconocido como uno de los suyos por los poetas y artistas surrealistas. De vuelta a Rusia, trabajó para la Revolución, fundó una Academia de arte y pintó durante un tiempo para el Teatro Judío de Moscú. Pronto regresó a París, donde se fraguó su fama como pintor e ilustrador. Tras refugiarse en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, volvió a Francia, esta vez a Niza y a Vence. "En Francia -declaró Chagall- nací por segunda vez". Se instala en el sur, en Vence, donde se reúne a menudo con Matisse y Picasso. En la década 1950-60 Chagall profundiza en múltiples campos artísticos: ilustraciones de libros, pintura monumental, creámica, escultura, vitrales, mosaicos y tapices.

Opiniones del artista

Personalmente no creo que los esfuerzos científicos puedan servir al arte. El impresionismo y el cubismo me son extraños. El arte me parece ser sobre todo un estado del alma.

Cuando en un cuadro he cortado la cabeza a una vaca y se la he puesto al revés o he pintado todo el cuadro al revés, no he hecho esto por hacer literatura. Quiero introducir en mis cuadros un choque físico, siempre con fundamentos pictóricos, en otras palabras: una cuarta dimensión.

Un ejemplo: una calle. Matisse la desarrolla con el espíritu de Cézanne. Picasso con el de los negros o los egipcios. Yo procedo de otra forma. Yo tengo mi calle. En esa calle coloco un cadáver. El cadáver convulsiona físicamente la calle. Coloco un músico sobre un techo. La presencia del músico influye sobre la del cadáver. Luego un barrendero. La imagen del barrendero influye sobre la del músico. Un ramo de flores que cae, etcétera. De esa forma introduzco lo físico, la cuarta dimensión, en el cuadro y ambas se mezclan.

Dios, la perspectiva, el color, la Biblia, forma y líneas, tradiciones y aquello que llamamos ´lo humano´: amor, recogimiento, familia, escuela, educación, la palabra de los Profetas y también la vida con Cristo, todo ello se ha sacado de quicio. Quizás yo también he dudado y he pintado un mundo al revés; yo separaba las cabezas de mis figuras, las dividía en pedazos y las dejaba mecerse en algún lugar en el espacio de mis cuadros.