Web oficial de la Fundación Juan March
El Petit Palais y sus colecciones

Por Gilles Chazal, director
(extracto)

Gustave Courbet

Gustave Courbet
El sueño
, 1866

El Petit Palais fue construido en 1900 por Charles Guirault para la Exposición Universal celebrada en París ese mismo año, al igual que el Grand Palais y el puente de Alejandro III. En diciembre de 1902 fue inaugurado como museo con el nombre de Palais des Beaux-Arts de la Ville de Paris”; su fin era presentar al público las colecciones de pintura y escultura reunidas por la municipalidad de París desde 1870, a través de encargos o compras efectuados en los Salones o directamente a los artistas. Este fondo de arte francés de finales del siglo XIX y comienzos del XX continúa siendo uno de los ejes principales de las colecciones del Petit Palais. El fondo no tardó en enriquecerse mediante donaciones y legados. Una activa política de adquisiciones contribuyó también a dar entrada en el Petit Palais a numerosas obras maestras, permitiendo cubrir con amplitud aún mayor el siglo XIX francés.

Las colecciones del Petit Palais permiten al visitante evaluar todas las tendencias artísticas de Francia desde 1880 a 1914 en los diversos campos de las artes plásticas –pintura, escultura, artes decorativas, dibujo, grabado-, ya sea el academicismo (Laurens, Cormon, Bouguerau), el naturalismo heredero del realismo de Courbet y Daumier (Dalou, Roll, Lhermitte), el arte monumental (ochocientos bocetos, entre ellos obras de Besnard, Carrière, Baudouin), el impresionismo (Monet, Pissarro, Sisley, Rodin), el simbolismo heredero de Gustave Moreau y Puvis de Chavannes (Carriès, Redon, Levy-Dhurmer), el Art Nouveau (Gallé, Daum, Guimard, Lalique), el japonismo y los nabís (Bracquemond, Bonnard, Vuillard, Denis), o incluso las rupturas estéticas que anuncian o acompañan al fauvismo y al cubismo (Gauguin, Cézanne, Bourdelle, Maillol, Jacqueau).


Henri de Toulouse-Lautrec

Henri de Toulouse-Lautrec
Retrato de André Rivoire, c. 1901

El visitante aficionado al siglo XIX francés puede revivir además el rigor del neoclasicismo (Gros), la humanidad del arte trovadoresco (Ingres, Granet), la vehemencia del romanticismo (Géricault, Delacroix, Cahassériau, Barye) y al inclasificable Carpeaux.

El Petit Palais dispone, por lo tanto, de unas colecciones considerables, algunas desgraciadamente poco conocidas debido a que las salas de presentación resultaban insuficientes. Por fortuna, está en curso una vasta operación de reforma y el museo, tras un siglo de buenos y leales servicios, se halla en vías de ganar nuevos espacios, recuperando con ello sus volúmenes e iluminaciones originales y dotándose de todas las instalaciones exigidas hoy a un edificio público.

Con motivo de su cierre por dichas obras, el Petit Palais ha decidido permitir la presencia en el extranjero de conjuntos íntegros de sus colecciones de arte francés. Esta política de exposiciones, organizadas en torno a temas concretos, se designa con el nombre genérico de «Embajadas del Petit Palais». Es así como, a finales de este año 2004, con la Embajada titulada Figuras de la Francia Moderna. De Ingres a Toulouse-Lautrec, la Fundación Juan March de Madrid acoge una delicada selección representativa de los múltiples enfoques dados a lo largo del siglo XIX francés a la figuración humana, desde la confrontación de la línea y el color en tiempos de Ingres y Delacroix hasta los expresivos trazos de Toulouse-Lautrec, pasando por la obsesión de la realidad propia de Daumier, Courbet y Manet o la visión de una Arcadia soñada de Puvis de Chavannes y Maillol. Espero que la frecuentación de todas estas pinturas y esculturas procure a los visitantes momentos de placer.


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