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Caspar David Friedrich: arte de dibujar

16 octubre 2009 - 10 enero 2010

Redescubrir al Friedrich dibujante

“Por lo que a mí respecta, lo que pido a una obra de arte es que eleve el espíritu y, aunque no única ni exclusivamente, inspiración religiosa”

Caspar David Friedrich

A comienzos del siglo XX, mientras estudiaba la obra de su compatriota Johan Christian Dahl, el noruego Andreas Aubert tropezó de modo casi fortuito con un pintor prácticamente caído en el olvido llamado Caspar David Friedrich. Aubert fue plenamente consciente de haber redescubierto a un gran artista. Poco después publicaba en la revista Kunst und Künstler un artículo sobre el artista, ilustrado con reproducciones de acuarelas, dibujos y sepias desconocidas, que acompañaba de una semblanza inspirada en fuentes contemporáneas. No parece casualidad que, al año siguiente, 1906, Friedrich estuviera representado en la Jahrhundertausstellung deutscher Kunst, en la Nationalgalerie de Berlín, no sólo mediante varios óleos, sino también con numerosos dibujos. En ese momento la producción del artista apenas era conocida.

Árbol seco
Árbol seco, 26 de mayo, 1806. Kupferstich-Kabinett, Staatliche Kunstsammlungen Dresden, Dresde.

Habrían de pasar más de sesenta años hasta que, en 1974, se presentaran, en Hamburgo y Dresde, las primeras y principales retrospectivas de su obra, acogidas con gran interés por el público. Olvidado desde hacía mucho, Friedrich emergió de pronto como uno de los pintores más significativos del Romanticismo temprano. A partir de ese momento, el número de publicaciones sobre Friedrich no ha dejado de aumentar y el interés que despertó este gran paisajista romántico no ha decaído hasta el día de hoy. Además de atraer a un número creciente de expertos, la obra de Friedrich también ha captado la atención del público, convirtiendo al pintor romántico del norte de Alemania en un artista reputado más allá de sus fronteras.
Salvo muy contadas excepciones, los historiadores del arte se han centrado en la obra pictórica de Friedrich, tratando su casi millar de dibujos como algo accesorio, simples estudios previos a los óleos. Hace mucho que se echa en falta un catálogo razonado de sus dibujos. El Friedrich pintor ha sido redescubierto, pero no el Friedrich dibujante.

La exposición pretende poner de manifiesto la personalidad del gran artista del Romanticismo alemán a través de una selección de obras que muestran su arte de dibujar. Cada dibujo de Friedrich ejemplifica una búsqueda profundamente religiosa de un arte en consonancia con sus sentimientos más íntimos. El viraje de Friedrich hacia la naturaleza estaba inserto en su convicción de que eran precisos un arte nuevo y una nueva religión. En la medida en que fue capaz de comprender el espíritu de su tiempo, pudo establecer un diálogo artístico con la naturaleza acorde con sus sentimientos. La naturaleza, en cuanto creación de Dios, es para Friedrich no sólo ocasión de despliegue artístico, sino también el ámbito en el que experimentar la omnipresencia divina. En lo que respecta al arte de dibujar de Friedrich, esto se pone claramente de manifiesto en sus estudios de la naturaleza, que representan una forma de superposición con símbolos cristianos relativos a la historia de la salvación. La percepción de la naturaleza de Friedrich se nos hace presente en sus dibujos como la lectura intensa que del “libro de la naturaleza” hace un hombre profundamente religioso. El fundamento de la actividad artística de Friedrich lo constituye su percepción puramente subjetiva, que él se asegura de nuevo una y otra vez en la contemplación de la naturaleza, y que le hace capaz de un encuentro humilde con su Creador ante la grandeza de sus obras.

Arte-Naturaleza-Religión, una misma unidad
Roquedo con árboles
Roquedo con árboles, 20 de mayo, 1799. Staatliche Museen zu Berlin, Kupferstichkabinett, Berlín.


En el concepto de arte de Friedrich la temática cobra una importancia crucial. La exposición trata de reflejarlo agrupando los dibujos por temas: paisajes, elementos paisajísticos, regiones montañosas, vistas costeras, etc. los estudios realizados en plena naturaleza revisten especial interés. Así, los que recoge la exposición, más allá de su función en el proceso artístico, reflejan ante todo su idea de arte. Friedrich estaba íntimamente convencido de la unidad constitutiva de arte, naturaleza y religión, fundamentada exclusivamente en el sentimiento del artista.
Friedrich crea a partir de un detalle. Sus composiciones parten del detalle y generan una mirada a un paisaje que no había contemplado así en la naturaleza, sino que nacía exclusivamente de su “visión interior”. En esta recreación artística componía la realidad hasta el punto de que un árbol bien podía conformarse a partir de varios previamente dibujados en plena naturaleza. Además de explicar la forma en la que Friedrich utilizaba sus estudios para completar sus obras, la exposición pretende iluminar mejor el contexto original de cada dibujo, pues lo que ahora se conserva como una hoja suelta pudo formar parte de un cuaderno de dibujos o de una colección de láminas. Como muestra la presente exposición, las amplias investigaciones llevadas a cabo sobre el papel permiten hoy reconstruir los cuadernos de dibujos y las colecciones de láminas de Friedrich. Algunos de los dibujos que aquí se presentan habían pasado hasta ahora prácticamente inadvertidos por la crítica; otros han sido descubiertos recientemente y se presentan ahora como fruto de un estudio exhaustivo de esta obra de Friedrich.  Ambos grupos de dibujos enriquecen la muestra a la vez que configuran su perfil.

(Extracto de la introducción del catálogo, por Christina Grummt)