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LA ABSTRACCIÓN DEL PAISAJE. DEL ROMANTICISMO NÓRDICO AL EXPRESIONISMO ABSTRACTO
5 octubre 2007 - 13 enero 2008
LA ABSTRACCIÓN DEL PAISAJE. DEL ROMANTICISMO NÓRDICO AL EXPRESIONISMO ABSTRACTO

ROMANTICISMO Y ABSTRACCIÓN: EL PAISAJE ENTRE DOS SIGLOS

“S
e ha escrito mucho acerca de cómo estos cuatro maestros de lo sublime abstracto [Still, Rothko, Newman y Pollock] rechazaron la tradición cubista y reemplazaron el vocabulario geométrico y la estructura intelectual del cubismo por un tipo nuevo de espacio, creado por dilatadas superficies de luz, color y nivel. No obstante, no debería pasarse por alto que esa negación de la tradición cubista no sólo estaba determinada por necesidades formales, sino también por necesidades espirituales que, entre las ansiedades de la era atómica, parecen corresponderse de repente con la tradición romántica de lo irracional y lo formidable, así como con el vocabulario romántico de las energías ilimitadas y los espacios infinitos. La línea que va de lo sublime romántico a lo sublime abstracto es una línea quebrada y tortuosa, puesto que su tradición es más la del sentimiento singular y errático que la del sometimiento a disciplinas objetivas.
Albert Bierstadt, Escena en el Tirol, 1854

Albert Bierstadt, Escena en el Tirol, 1854
Hirshhorn Museum & Sculpture Garden
Si ciertos vestigios de la pintura de paisajes sublimes han persistido a finales del siglo XIX en los popularizados documentos panorámicos de paisajistas norteamericanos como Bierstadt y Church (con quienes Dore Ashton ha comparado a Still), la tradición ha sido, por lo general, suprimida por el dominio internacional de la tradición francesa, con sus conocidos valores de la razón, el intelecto y la objetividad. En ciertas ocasiones, los valores contrarios de la tradición romántica nórdica han sido parcialmente reafirmados  (con una fuerte dosis de disciplina pictórica francesa) por parte de maestros de la talla de Van Gogh, Ryder, Marc, Klee, Feininger, Mondrian; sin embargo, sus manifestaciones más espectaculares –la sublimidad del paisaje romántico alemán y británico– únicamente han resucitado después de 1945 en Norteamérica, donde la autoridad de la pintura parisina se ha sido cuestionada hasta un nivel sin precedentes. En su heroica búsqueda de un mito propio que encarnara el poder sublime de lo sobrenatural, el arte de Still, Rothko, Pollock y Newman debería recordarnos, una vez más, que la inquietante herencia de los románticos no se ha agotado aún*.”

*En Robert Rosenblum, “Lo sublime abstracto”, artículo publicado en ARTnews 59, núm. 10 (febrero de 1961), págs. 38-41, 56 y 58
Copyright © 1961, ARTnews, LLC, febrero.

Vincent Van Gogh, Raíces de árbol en tierra arenosa, 1882

Vincent Van Gogh, Raíces de árbol en tierra arenosa, 1882
Kröller-Müller Museum

“Es una escena muy triste y melancólica, que debe impactar a todo el que sabe y siente que también nosotros tenemos que pasar algún día a través del valle de la sombra de la muerte […]. Lo que subyace es un gran misterio que sólo Dios conoce, pero Él ha revelado de manera absoluta a través de Su palabra que hay una resurrección de los muertos”
Vincent van Gogh, Carta a su hermano Theo, 1878

“La apariencia natural, la forma natural, el color natural, el ritmo natural, las relaciones naturales a menudo expresan lo trágico […]. Debemos liberarnos de nuestras ataduras externas, sólo entonces trascendemos a lo trágico y podemos contemplar conscientemente  el reposo inherente a todas las cosas”.
Piet Mondrian, 1920