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LA ABSTRACCIÓN DEL PAISAJE. DEL ROMANTICISMO NÓRDICO AL EXPRESIONISMO ABSTRACTO
5 octubre 2007 - 13 enero 2008
LA ABSTRACCIÓN DEL PAISAJE. DEL ROMANTICISMO NÓRDICO AL EXPRESIONISMO ABSTRACTO

FRIEDRICH Y ROTHKO, DOS SENTIMIENTOS
DE LO SUBLIME

“E
l pintor no sólo debe pintar lo que ve ante sí, sino también lo que ve en sí. Si nada viese en sí, mejor será que cese también de pintar lo que ve ante sí”.

 “Cierra el ojo corporal para que puedas ver primero la imagen con el ojo espiritual. A continuación, haz salir a la luz lo que has contemplado en la oscuridad, para que ejerza su efecto en otros de fuera hacia adentro”.
Caspar David Friedrich

Caspar David Friedrich, Las estaciones del   año: El otoño, 1803
Caspar David Friedrich, Las estaciones del año: El otoño, 1803. Staatliche Museen zu Berlin, Kupferstichkabinett. Préstamo permanente de la Ernst von
Siemens Kunststiftung
Mark Rothko, Sin título, 1969
Mark Rothko, Sin título, 1969
National Gallery of Art, Washington, D.C.


 “La receta de una obra de arte:…. Debe existir una intensa preocupación por la muerte: sentimientos de mortalidad... El arte trágico, el arte romántico, etc., tienen como objeto el conocimiento de la muerte”.
Mark Rothko, escrito dirigido al Pratt Institute, noviembre de 1958

[...] Pienso en mis cuadros como dramas; las formas en los cuadros son los intérpretes. Han sido creados por la necesidad de un grupo de actores que son capaces de moverse dramáticamente sin pudor y pueden ejecutar gestos sin vergüenza.
[...]
Mark Rothko, Tiger’s Eye, núm 9, octubre 1949

[...] Los cuadros deben ser milagrosos: en el instante en que se acaba un cuadro, termina la intimidad entre la creación y el creador. Éste es un extraño. El cuadro debe ser para él, y para cualquier otro que lo experimente posteriormente, una revelación, la resolución inesperada y sin precedentes de una necesidad eternamente familiar. [...]
Mark Rothko,  en la revista Possibilities, núm. 1, invierno 1947-48, pág. 84.

[...] esa sobrecogedora confrontación con una ausencia de límites, en la que experimentamos una totalidad igualmente poderosa, es una idea dominante que vincula con continuidad a los pintores de lo sublime romántico con un grupo de pintores norteamericanos recientes que busca lo que podría denominarse lo “sublime abstracto”. En el contexto de dos escenas de meditaciones ante el mar de dos grandes pintores románticos –el Mönch am Meer (“Monje a la orilla del mar”), de Caspar David Friedrich, pintada hacia 1809  y The Evening Star (“La estrella de la tarde”) de Joseph Mallord William Turner–, la obra Light Earth over Blue (“Luz y tierra sobre azul”) de Mark Rothko, de 1954, revela afinidades visuales y emocionales. [...]
Robert Rosenblum, ARTnews 59, nº 10 (febrero de 1961).