Web oficial de la Fundación Juan March

Wyndham Lewis (1882-1957)

5 febrero – 16 mayo 2010
Fundación Juan March
Castelló, 77. Madrid

Horario
Lunes a sábado: 11.00 a 20.00 hs.
Domingos y festivos: 10.00 a 14.00 hs.

Visitas guiadas gratuitas
Miércoles: 11.00 - 13.30 hs.
Viernes: 16.30 - 19.00 hs.

Visitas de colegios
Lunes: de 11.00 a 13.30 hs.
La Fundación ofrece visitas guiadas gratuitas para grupos escolares (máximo de 25 alumnos), previa reserva en el teléfono 91 435 42 40 (ext. 296)



LA REVISTA BLAST, EN EDICIÓN ESPAÑOLA SEMIFACSÍMIL

Wyndham Lewis
BLAST. Revista del Gran Vórtice Inglés. Nº1. Cubierta. Londres: John Lane, Junio 1914. Revista editada por Wyndham Lewis.

Como complemento de la exposición, la Fundación Juan March publica la versión española de Blast, “this enormous puce coloured periodical” que fue, en palabras del propio Wyndham  Lewis, “la expresión verbal de un movimiento en las artes visuales cuyo momento más vivaz se produjo en 1913 y 1914, entre el estallido de la guerra y su impulso inicial en el otoño de 1912”: el llamado “vorticismo”, la única vanguardia inglesa, un movimiento del que Lewis decía que consistió, “de hecho, en lo que yo dije e hice personalmente durante cierto tiempo”.

Wyndham Lewis fue, desde luego, mucho más que el creador del Vorticismo, pero resulta imposible acercarse a su fascinante figura sin conocer el primer número de Blast (la revista conocería un segundo y último número, publicado en plena guerra), que viene a ser una especie de concentrado de su proteica personalidad y de su mundo: con precursores en el Apollinaire experimental y en los futuristas, la tipografía de Blast, impactante y rotunda –que parece haber migrado a sus páginas desde los inmensos placards de los costados de los edificios de las ciudades de principios del siglo XX o de los carteles callejeros de los inicios de la publicidad moderna– es el medio para muchos mensajes, explícitos e implícitos, al lector.

Entre los primeros, los manifiestos del Vorticismo y las maldiciones y bendiciones impartidas por el vanguardista radical que fue Lewis; sus propios textos, con su ambición, su estilo brillante e imaginativo, un sentido del humor de amplios registros y cierta agresiva capacidad para la parodia. Entre los implícitos: la impresionante nómina de firmantes del manifiesto y la de los escritores y artistas que ganó como colaboradores (Ezra Pound, Rebecca West, el después Ford Maddox Ford; Henri Gaudier Brzeska, Etchells, Roberts o Epstein, por citar solo unos pocos), que demuestra una vez más su notable capacidad de liderazgo y su gran competencia como “empresario” cultural; o la variedad de los temas tratados (del Feng-Shui a la xilografía alemana, pasando por una reseña de la entonces recién publicada De lo espiritual en el arte, de Kandinsky), que testimonian una mente cultivada, pero también a la última.

La edición y traducción de Blast ha estado a cargo de Yolanda Morató, además de traductora, profunda conocedora de Wyndham Lewis. Incluye una introducción de Paul Edwards –el principal estudioso de la obra de Lewis y asesor principal de la exposición Wyndham Lewis (1882-1957), a la que esta publicación acompaña– y un texto de Kevin Power –autor, hace un par de décadas, en la española revista Poesía, de uno de los pocos textos dedicados a Wyndham Lewis, a Blast y al Vorticismo en nuestro país– con una serie de ágiles reseñas biográficas sobre los firmantes del Manifiesto vorticista, que constituyen un auténtico Who’s who de la escena artística y literaria británica de la primera mitad del siglo XX. La tipografía y el diseño han corrido a cargo de Alfonso Meléndez y Guillermo Nagore.

Blast, la “enorme revista color rosa violento”, forma parte, desde luego, del canon de las revistas de la vanguardia histórica, y esperamos que fascine al lector español como ha cautivado a tantos, desde historiadores y artistas hasta críticos o expertos en tipografía, o como más recientemente, durante los años 70, atrajo la atención –por su descaro y su rotundo aspecto de “objeto”– en los ambientes glam de la música y el arte del mundo anglosajón. Esperemos que Blast atraiga a muchos más a la obra de uno de los artistas más excéntricos y extraordinarios de este siglo.