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La colección

Sergi Aguilar

Barcelona, 1946

La obra, siempre mesurada e impecable de Sergi Aguilar hunde sus raíces más profundas en el cubismo y en ciertas experiencias con el hierro realizadas por Julio González para insinuar el volumen "dibujando en el espacio". Aguilar empezó tallando unos densos y tersos volúmenes de mármol negro de Bélgica siguiendo la definición ordinaria del escultor como formador de volúmenes. En 1979 cambió de material y comenzó a trabajar con planchas de hierro, lo que le permitió sustituir el volumen macizo por el vacío, construyendo espacios sin encerrarlos, con delimitaciones tan precisas como huidizas.

"Frontal – 3", 1984
Frontal – 3, 1984

En obras como Frontal - 3 se hace evidente la sustitución del volumen por dos planos que marcan los límites de un espacio no cerrado cuyo vacío muestran estos planos. Sin embargo, no se trata de una escultura cubista ni tampoco se aprecia en ella una voluntad de representación. Por el contrario, Aguilar ha asimilado y depurado también algunas experiencias iniciadas por los artistas del arte minimal y, sirviéndose de un riguroso carácter analítico y de un desprecio por cualquier tipo de detalle anecdótico, realiza en esta obra un sugestivo ejercicio de formalización geométrica en el que plantea un diálogo entre el rigor racional del ángulo recto y el quiebro de la plancha, netamente irracional, poniendo en evidencia una tensión entre los dos planos de la que emerge un orden inquietante, que es el auténtico motor de la obra.

Para realizar este tipo de trabajos el artista parte del dibujo y de la realización de estudios previos, generalmente maquetas, hasta depurar unas formas en las que los materiales, en este caso el hierro oxidado, impecablemente cortado y ensamblado, configuran una pieza formal y físicamente contundente.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.