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La colección

José Manuel Broto

Zaragoza, 1949

José Manuel Broto es uno de los protagonistas de la recuperación de la pintura abstracta en la España de finales de los años setenta, cuando en el resto de Europa se estaban consolidando las tendencias más conceptualistas y objetuales y en España se flirteaba con la neofiguración. Esta vuelta a la pintura pura tiene un motivo: el redescubrimiento del trazo gestual asociado al color como valor plástico sustancial. Para los pintores de la nueva abstracción, como Broto, no es necesario buscar modelos ni argumentar disculpas, se pinta por simples ganas de pintar, de extender el color por la tela, deteniéndose después a contemplar las vibraciones de sus contrastes tonales.

"Celebración diurna", 1983
Celebración diurna, 1983

Como otros pintores de su generación, Broto comenzó practicando una pintura de influencia minimalista, basada en campos de color, para pasar posteriormente a encabezar el grupo de la nueva abstracción, realizando un tipo de obra muy personal, como esta Celebración diurna, en la que una sólida estructura compositiva, dominada por un gran arco en forma de hornacina, reenmarca todo el cuadro y centra la atención sobre unas figuras diluidas, sin contornos precisos, que refuerzan la sensación de equilibrio simétrico. La hornacina y la supuesta figura centrada, en las que resuenan ecos de la pintura barroca, aludirían a una celebración, a una veneración pública y diurna de los secretos de una religión, que no es otra que la propia pintura. Los colores vivos, brillantes y vibrantes sustituyen, en esta ceremonia, a cualquier posible figura. El azul y el rojo se disputan la atención del ojo frente al luminoso ocre, ofreciendo un espectáculo gozoso y sensual.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.