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La colección

Miguel Ángel Campano

Madrid, 1948

Hacia 1973 la pintura de Miguel Ángel Campano, que hasta entonces practicaba el automatismo, evoluciona hacia una abstracción de raíz geométrica, influida por el trabajo de los pintores Gustavo Torner y Gerardo Rueda, que, una vez asimilada, dio paso a un gestualismo muy suelto como el desarrollado en este cuadro del final de esa década. En él se pone en evidencia la tensión entre una trama geométrica de líneas verticales y horizontales, que ordena el plano pictórico dividiendo y compartimentando el cuadro, y un gestualismo que parece querer romper con ese rigor estructural inicial. Este cuadro puede ser interpretado como una muestra de la profesión de fe en la pintura que anima toda la obra de Campano, caracterizada por el gesto amplio, la riqueza del color, intenso y enigmático, y los grandes formatos, elementos que justifican, por sí solos, la creación de sus obras.

"Sin título", 1979
Sin título, 1979

La preocupación por los problemas específicos de la pintura y por el sentido último de esta, ha conducido a Campano a realizar diferentes experiencias plásticas que oscilan entre la interpretación del gesto, la voluntad y la idea que alentó a los grandes maestros del pasado y una fe recurrente en el expresionismo abstracto como lenguaje pictórico. Así, en obras suyas posteriores a esta podemos hallar especulaciones sobre algunos grandes maestros de la historia de la pintura que, alejadas de cualquier intento de copia, pretenden retomar,1 desde la experiencia actual, las ideas que los animaron y, de esta manera, mantener viva la llama del interés por la pintura como género ante los ataques de aquellos que pronostican su muerte y de la práctica de las nuevas artes tecnológicas.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.