Inicio > Arte > Cuenca > La Colección > 

La colección

Rafael Canogar

Toledo, 1935

Rafael Canogar, discípulo de Daniel Vázquez Díaz, fue uno de los jóvenes pintores no figurativos que expusieron, a partir de mediados de los años cincuenta, en la Librería- Galería Fernando Fe de la Puerta del Sol madrileña. En 1957, con tan solo veintidós años, fue el más joven de los fundadores del grupo El Paso; ese mismo año exponía en el Ateneo una serie de cuadros abstractos, algunos con fragmentos de arpillera. Su obra informalista posee gran tensión y gran dramatismo, cualidades explicitadas a veces por títulos "castellanistas".

"Raza", 1962
Raza 1962

A partir de 1964, Canogar comenzó a sentir la necesidad de ir más allá de esa estética que hasta entonces había sido la suya. En sus cuadros aparecieron imágenes procedentes de los medios de comunicación de masas. En ocasiones abandonó la superficie del lienzo para realizar relieves y construcciones tridimensionales, inspirados en situaciones angustiosas, violentas, de protesta.

Habida cuenta de que alcanzó éxitos internacionales con aquellas obras comprometidas –fue Gran Premio de la Bienal de São Paulo de 1971–, se podía haber esperado que Canogar siguiera por ahí. Todo lo contrario: a partir de mediados de los setenta, regresó a la abstracción, en clave autoanalítica, posminimalista. De gran esencialidad fueron los cuadros expuestos en las últimas salas de su magna retrospectiva Rafael Canogar Toledo, 1935 de 2001 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

Raza, cuadro sobrio de extrema parquedad cromática y a la vez de un cierto barroquismo compositivo, es un buen ejemplo de su etapa del action painting. Es una obra abstracta en la que, sin embargo, reinan un clima y una tensión figurativos que se ven subrayados por un título cargado de resonancias históricas.

Juan Manuel Bonet

A mediados de los años sesenta Rafael Canogar, sin alejarse de las técnicas expresionistas propias de la pintura abstracta, que había practicado desde la década anterior, incorpora imágenes tomadas de los medios de masas que pretenden conectar la pintura con la realidad de lo cotidiano, respondiendo, sin duda, a las influencias que el pop art empieza a introducir en España. Pero mientras que el pop, tanto inglés como norteamericano, se fija en la banalidad de las imágenes que muestran los cómics, la televisión y las revistas ilustradas, algunos artistas españoles, entre ellos Canogar, aprovechan estos recursos figurativos para presentar temas de denuncia social.

"Composición con figuras", 1966
Composición con figuras, 1966

Sin embargo, la situación política y sus posibles consecuencias policiales aconsejan –como ya ocurrió en el Barroco– encriptar los mensajes en los cuadros. Así, este grupo de figuras podía ser interpretado como una mera "composición", palabra con la que se designa un estudio artístico en el que intervienen varios elementos, o como el conjunto de integrantes de una manifestación, personajes anónimos que marchan juntos en un acto reivindicativo, en cuyo avance dejan detrás al espectador. Este tipo de preocupación vindicativa desembocó dos años después en el histórico "Mayo francés", en el que tantos artistas se vieron involucrados.

En cualquier caso, tanto las piernas desnudas de las figuras que forman esta composición como los pliegues de la camisa del personaje de la derecha, muestran un renovado interés por los recursos de la pintura de historia, más concretamente por Diego Velázquez, en cuadros como La rendición de Breda o La fragua de Vulcano, de donde parecen tomados algunos rasgos de la espalda del personaje central

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.