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La colección

Gerardo Delgado

Olivares (Sevilla), 1942

La obra de Gerardo Delgado, que comienza su andadura en la figuración expresionista, se ha ido desplazando, desde finales de los años sesenta, hacia una abstracción geométrica que termina por asentarse en lo que se denomina "nueva abstracción", tendencia en la que el interés se ha desplazado de las figuras representadas en los cuadros al soporte y al espacio pictórico de estos.

"Doble K. Colgado teñido", 1978
Doble K. Colgado teñido, 1978

Doble K. Colgado teñido es un buen ejemplo de este tipo de pintura. Aquí, la superficie ha sido dividida en dos lienzos sobre tabla del mismo tamaño, ejecutados independientemente, tomando cada uno una coloración de fondo diferente, aunque dentro de la misma gama de tonos pardos. Ambos soportes, que forman un díptico inseparable, presentan espacios análogos, aunque diferenciados por sus cualidades cromáticas, sobre los que se desarrollan sendos acontecimientos plásticos, también de idéntica índole, pero con distinta forma y disposición.

Así, con colores de valor tonal próximo, azulado uno, más violáceo el otro, Delgado pinta unas formas gestuales de corte expresionista que determinan las condiciones de cada campo de color. Al ocupar estas formas posiciones distintas, cada una de las superficies cobra un carácter diferenciado y el espacio deja de ser amorfo para ofrecer unas cualidades plásticas concretas.

A pesar de la aparente irreferencialidad de este tipo de pintura, que no imita ni representa ninguna forma del denominado "mundo real", Delgado siempre parte de algún motivo que toma metafóricamente y que interioriza, despojándolo de anécdotas figurativas y formales, hasta conseguir, solo a través de colores con matices muy elaborados y de gestos contundentes y precisos, unos cuadros tan líricos como misteriosos y atractivos.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.