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La colección

Luis Gordillo

Sevilla, 1934

La obra de Luis Gordillo, absolutamente personal, ha servido de referencia a muchos artistas jóvenes para orientarse en los giros que ha ido tomando la pintura española en los años ochenta. Esto no es de extrañar porque precisamente su individualismo le ha permitido practicar una pintura vitalista, liberadora de la energía de su psiquismo, salvándose así de caer en las redes de las modas. Para ello, Gordillo se ha servido desprejuiciadamente de recursos plásticos y compositivos de diferentes tendencias, como el informalismo, la figuración, el surrealismo y el arte pop, reelaborando sobre ellos, según su conveniencia, una gramática formal y un repertorio iconográfico que sorprende por su grado de desinhibición y por la fuerza intrínseca de sus obras, que logran atraer la mirada del espectador más distraído.

"3 (5 x 5 - 1)", 1981
3 (5 x 5 - 1), 1981

El cuadro 3 (5 x 5 - 1) está formado por tres tableros sobre los que el artista ha pegado veinticuatro hojas de papel en cada uno de ellos. En esta especie de gran calidoscopio podemos rastrear las características de su pintura. Algunas hojas de papel contienen gestos abstractos o son campos de color irreferenciales, otras muestran signos primarios o recrean, más o menos esquemáticamente, un rostro, cuyos ojos, nariz y boca intuimos, mientras que en otras se representa un paisaje o son dibujos  automáticos . Algunas hojas están premeditadamente compuestas, mientras que otras son producto de la casualidad, e incluso unas cuantas forman un  cadáver exquisito , al pasar las líneas de un papel a otro.

En el conjunto predomina la idea de una figuración descompuesta, fragmentada y reinterpretada, lo que induce al ojo del espectador a recorrer las  viñetas  sin orden, mirando indistintamente a un lugar u otro.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.