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La colección

Pablo Palazuelo

Madrid, 1916 - Madrid, 2007

A Pablo Palazuelo, que estudió Arquitectura y Artes y Oficios en Oxford, lo encontramos ya en 1945 en la exposición La joven pintura madrileña de la Galería Buchholz. Tres años después, su dibujo reproducido en el cuaderno Homenaje a Paul Klee, editado por Clan, nos habla ya de un planteamiento abstracto. Palazuelo residía entonces en París, donde permanecería largos años. Allá frecuentó a Eduardo Chillida, expuso con él en Maeght, se interesó por una geometría no sistemática, leyó a Gaston Bachelard y a los gnósticos, estudió el arte tantra…

"Noir central" [Negro central], 1963
Noir Central [Negro centra 1963

Palazuelo fue uno de los artistas más solitarios de la escena española. Hablar de soledad, en su caso, es obligado, hasta tal punto estuvo apartado de los grupos, de las tendencias, del mundillo artístico.

Paralelamente a su pintura, Palazuelo realizó una importante obra como grabador, en la que destacan sus puntas secas lineales. También escribió prietos poemas. Al igual que en su pintura, en sus esculturas manejó un registro de formas geométricas imbricadas las unas en las otras.

Noir central es una de las obras maestras de su autor. La geometría latente bajo este cuadro no es una geometría de tiralíneas. La manera en la que dialogan, en la que se articulan las formas en presencia, recuerda más ciertos procesos naturales –botánicos o geológicos– que a los constructivistas rusos o a los neoplasticistas holandeses.

En cuanto al color, no está aplicado de un modo frío ni sistemático, sino que tras estos negros, estos blancos, estos azules, estos ocres, hay otros colores, y una vibración, una tensión muy especiales.

Juan Manuel Bonet

Estudiante de arquitectura en Madrid, como Eduardo Chillida, Pablo Palazuelo coincide con el escultor vasco en el Colegio de España de la Ciudad Universitaria de París, durante el curso 1948-1949. Ambos iniciaron entonces un camino hacia la abstracción, decantándose Palazuelo inicialmente por una pintura rigurosa, basada en lo que podríamos llamar una geometría sensualista que hunde sus raíces tanto en los modelos que proporciona la naturaleza como en la representación de espacios psíquicos o de armonías musicales, lo que dota a sus obras de un oculto misterio. De esta manera, Palazuelo destila unos cuadros en los que se distinguen grandes superficies lisas de colores saturados. Son obras aparentemente simples pero que, sin embargo, responden a planteamientos teóricos complejos que el propio artista ha sido capaz de argumentar y explicar a través de sus escritos.

"Rêve de vol" [Sueño de vuelo], 1967-1977
Rêve de vol [Sueño de vuelo], 1967-1977

En un cierto momento estas superficies, silueteadas con finas líneas romas, necesitan desarrollarse fuera de la planitud propia del cuadro pictórico y se despliegan en el espacio real, convirtiéndose en esculturas. Rêve de vol es una de estas obras en las que una lámina plana de acero inoxidable, convenientemente recortada y plegada, cobra una dimensión espacial y una materialidad cierta. Al extenderse sus planos no solo ocupan un volumen, sino que reclaman a su alrededor un espacio que se prolonga desde cada uno de sus planos, los cuales, como si fueran las suaves alas de un pájaro, requieren aire ante sí para poder ponerse en movimiento. Al rigor de su pintura se suma en su obra escultórica una materialización y unos acabados impecables que la hacen particularmente atractiva.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.