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La colección

Darío Villalba

San Sebastián, 1939

La pintura de Darío Villalba constituye un ejemplo de los lazos que pueden unir posiciones aparentemente antagónicas, como el informalismo expresionista y las imágenes del arte pop, estilos que se dan cita en su obra. Esta particularidad hace difícilmente clasificable un trabajo que, al final, termina por referirse solo a sí mismo, consolidando una identidad artística inconfundible.

"Espacios negros", 1978
"Espacios negros", 1978

Pasados los últimos años sesenta, Villalba se sirvió masivamente de imágenes fotográficas en blanco y negro, muy ampliadas, que emulsionaba sobre el lienzo utilizando una técnica tan novedosa como poco ortodoxa. Se trataba de cuadros con una temática trágica, de entraña negra, que se acentúa con composiciones fragmentarias y descompuestas y con la reiteración de imágenes agónicas que comparten la superficie del cuadro con vigorosos brochazos negros y grises que ocultan parcialmente las imágenes, acentuándose así el efecto dramático de los cuadros.

Tras explotar con éxito estos temas de superposición de dos mundos plásticos, en los últimos años setenta predomina en su obra lo pictórico sobre la imagen fotográfica, es decir, va a cultivar el brochazo gestual hasta que la materia plástica llegue a invadir toda la superficie del cuadro, utilizando siempre el color negro de forma masiva. El cuadro Espacios negros es uno de los ejemplos más extremados de esta postura que supone, por otra parte, una aproximación al arte minimal, aunque, tras esta experiencia de acercamiento a las vanguardias del momento, retornó con mayor vehemencia a explotar las imágenes de sus propios fantasmas. Mientras tanto, han quedado unas series de pinturas bituminosas, a las que pertenece este cuadro, de una sensualidad que se manifiesta en su carnosa materialidad.

Javier Maderuelo

Este texto sólo puede reproducirse citando su procedencia:
Catálogo del Museu Fundación Juan March, Palma de Mallorca.