La abstracción en movimiento 1921-2012 Programa de cine experimental paralelo a la exposición Hans Hinterreiter (1902-1989)

21 febrero – 26 mayo 2018

Con ocasión de la exposición dedicada al artista suizo Hans Hinterreiter (Winterthur, 1902-Ibiza, 1989), que se presenta primero en el Museo Fundación Juan March de Palma (21 de febrero-26 de mayo de 2018) y posteriormente en el Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca (8 de junio-21 de octubre de 2018), Punto y Raya Festival (www.puntoyrayafestival.com) ha concebido un programa de cine experimental en colaboración con la Fundación Juan March. Las obras seleccionadas en este ciclo proponen, por una parte, contextualizar el cuerpo teórico de Hinterreiter en su relación con la abstracción experimental en movimiento (ilustrada con ejemplos contemporáneos de artistas como Man Ray, Marcel Duchamp o Len Lye); y, por la otra, reconstruir una visión de lo que podría haber sido su obra animada a lo largo de su carrera que, por diversas razones, nunca se llegó a concretar.

Fotograma de la película "Milk/Moloko" (2012) de Vsevolod Taran.  © Vsevolod Taran
Fotograma de la película Milk/Moloko (2012) de Vsevolod Taran. © Vsevolod Taran

En la década de los años treinta Hinterreiter ya había desarrollado una configuración artística propia, en muchos puntos paralela y cercana al arte concreto zuriqués y, en otros, original y única en su interés por el movimiento y el espacio. Dos fueron las influencias principales de Hans Hinterreiter: los escritos, primero, de Wilhelm Ostwald sobre la teoría del color y la forma, que lo llevaron a proseguir y perfeccionar el trabajo de su maestro en el uso sistemático del color y el desarrollo de esquemas compositivos muy complejos; y, segundo, los sofisticados alicatados hispanomusulmanas que descubrió durante su visita a la Alhambra en 1934, y que confirmaron muchos de sus experimentos constructivos y compositivos a partir del estudio de la geometría, elemento clave de su trabajo.

Durante estos años, Hinterreiter trabajó con cerca de cinco mil platillas trasparentes que diseñó para trasladar a la tela sus patrones geométricos generados a partir de formas elementales. Con gran precisión, utilizaba planos de color en superposición de manera aditiva, por intersección o sustracción, que desplegaban rítmicamente el complicado patrón. De esta manera, Hinterreiter llevó a la práctica técnicas utilizadas aún hoy por diseñadores y animadores de dibujo tradicional. Sin embargo, las infinitas posibilidades de continuidad facilitadas por este proceso encontraron, en el confín de la tela, limitaciones que inspiraron tanto la creatividad como la frustración del artista. Es entonces cuando aparece en sus escritos una idea singular que Hinterreiter denominó «juego de trasformación cromática y formal»; una especie de «pintura expandida» que consistía en poner en movimiento rítmico las proyecciones de sus patrones geométricos acompañados de música.

El programa de cine propuesto parte de este contexto: del interés de Hinterreiter, de un lado, por el cine animado y, de otro, del conjunto de prácticas que, desde las vanguardias hasta la actualidad, han explorado la imaginería abstracta en el cine. De hecho, desde 1910, artistas plásticos, sobre todo cubistas y futuristas, habían recreado el efecto de movimiento en sus obras a través de la yuxtaposición de múltiples puntos de vista sobre la tela. Y el incipiente cine de estas primeras décadas comenzaba a ser utilizado como el medio natural para la expansión de las exploraciones llevadas a cabo por los artistas de vanguardia.