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Joan Hernández Pijuán. La distancia del dibujo. 5 junio - 18 octubre 2008Exposición temporalMuseu d’Art Espanyol Contemporani, Palma

Exposición con 169 obras sobre papel: 130 realizadas por Joan Hernández Pijuan (Barcelona, 1931-2005) entre 1969 y 2005, más una selección de 39 dibujos de los conocidos como Iris de Pascua, que el artista catalán pintaba cada año, desde 1988, en época de Pascua. Se trata de una amplia retrospectiva de la obra sobre papel de este artista que hizo del espacio el protagonista absoluto de su obra. Es el suyo un espacio peculiar: el espacio del paisaje vivido, experimentado, hecho íntimo, que permite que, a su vez, el espacio de la pintura –el de sus soportes, tan diversos– se convierta él mismo en paisaje. Pues, sin reproducir sin más la naturaleza, sus obras encierran la emoción que ésta le produce, y son expresión silenciosa de su sentimiento y su reflexión sobre la naturaleza hecha paisaje.

Las obras expuestas muestran, en una amplia variedad de formatos y tipos de papel, el carácter íntimo y el aspecto privado y evocador de sus dibujos, que se nos ofrecen como una aproximación a su pensamiento. Sus trazos espontáneos y el color evocador de su particular paleta configuran un repertorio de imágenes y composiciones sugerentes, expresión callada de sus propios sentimientos.

La visión que del paisaje tiene Hernández Pijuan evoluciona a lo largo de su obra. En un momento inicial, a mediados de los años 60, se observa un acercamiento a la naturaleza muerta, a la que incorpora elementos reales la sección de una manzana, un huevo o una copa que confieren a ese espacio una dimensión trascendental. Después, a principios de los años 70, aparecen la regla y los espacios milimetrados, que van dando paso a texturas y gradaciones. Le siguen, a mediados de esa década, estudios de color, luz y movimiento sobre el espacio delimitado de un paisaje, y posteriormente visiones fragmentarias de campos casi monocromos. A principios de los años 80 su mirada se traslada de lo global (grandes superficies moduladas o vibrantes) a lo particular (alusión a plantas, flores y árboles). A comienzos de los 90 su obra se hace más sintética, y casas, nubes, surcos, caminos y montañas se convierten en los protagonistas de sus paisajes, que acaba condensando en tramas y signos. Delimitaciones y cierres han sido constantes en su trabajo, utilizados como recurso formal para enfatizar el vacío, como senderos trazados por el propio artista que, al caminar entre tierras de cultivo, sigue los contornos del campo.

La obra de Hernández Pijuan, depurada y profunda, se encuentra al margen de corrientes, tendencias o movimientos artísticos, condición que le ha colocado en una posición solitaria y distanciada de las propuestas de sus compañeros de generación. Su búsqueda continua de un lenguaje pictórico muy personal y su interés por el sentido didáctico de sus propuestas han contribuido al reconocimiento de su obra, que se resiste a ser clasificada en términos de figuración o abstracción y que se sitúa entre las más destacadas del panorama creativo nacional contemporáneo.

Museu d’Art
Espanyol Contemporani,
Palma

(Fundación Juan March)
Sant Miquel, 11
Palma de Mallorca

Horario de visita
De lunes a viernes:
10-18,30 h.
Sábados: 10,30 -14 h.
Domingos y festivos: cerrado

Entrada libre