Cine mudo

Cine social

Del al

Román Gubern (coordinador del ciclo)

El cine no tardó en interesarse por retratar la vida de las clases humildes y por las injusticias sociales, al punto de que el político francés Jean Jaurès lo bautizó tempranamente como “teatro del proletariado”. Esta mirada compasiva o rebelde recibió un impulso en Alemania, con la llegada de la República de Weimar, y en la Unión Soviética. Pero no faltaron muestras equivalentes en el cine norteamericano –donde el vagabundo Charlot, adquirió popularidad universal– o en las películas que mostraban el proceso migratorio del campo a las grandes urbes, como ocurrió en el film español La aldea maldita (1930), de Florián Rey. El estallido de la Gran Depresión en 1929 no hizo más que acrecentar este fenómeno.

Sesiones de este ciclo