Ciclos de Miércoles

Ciclo completo de sonatas para piano de Beethoven

Este ciclo tuvo lugar Del al

«No hay regla que no pueda ser infringida por la belleza». La frase del propio Beethoven sirve como el mejor pórtico para un comentario en torno a uno de sus ciclos más capitales y representativos: el de las sonatas pianísticas que, con los cuartetos de cuerda y las sinfonías, marcan más y mejor hasta qué punto es trascendente la evolución del genio y cómo treinta, veinticinco años de labor creadora son capaces de recoger un cambio pasmoso en el punto de mira y un varillaje múltiple representativo de las circunstancias, problemas, anhelos, tristezas y esperanzas que jalonan una vida sin duda muy difícil en la que es la música el asidero único, la razón de continuidad, el ímpetu que permite una lucha gracias a la que se alcanza el capítulo decisivo que para la historia del arte de los sonidos viene a ser la obra beethoveniana, en general, y - no en balde fue calificado como diario íntimo - el ciclo de las sonatas para piano, en particular. Sonatas que no son el punto de partida ni el de llegada en la producción para teclado que nos lega el autor. El espejismo de quienes ante el nombre archipopular, Beethoven, puedan considerar que todo en él es fácil, asequible en un primer contacto superficial. Muy al contrario, para aprehender todo su mensaje hace falta familiarizarse con él, frecuentarlo, en una escucha muy atenta. Solo así podrán captarse bellezas profundas, novedades sorprendentes. No cabe, para ello, una mejor ocasión que esta de poder oír todas las obras en una serie de conciertos que las brindan en conjunto para una visión redonda que no puede alcanzarse cuando son solo algunas las que se ofrecen. En pocas oportunidades nos será dado acercarnos mejor a un Beethoven que tantas cosas tiene que decirnos siempre.

Conciertos de este ciclo