Ciclos de conferencias

LAS QUERELLAS DE LOS HISTORIADORES

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La memoria de los historiadores es una memoria plural. Cada problema histórico es susceptible de múltiples miradas interpretativas, condicionadas por el presente desde el que se escribe, la ideología de la que se parte y los condicionamientos de todo tipo que inciden en los enfoques historiográficos. La polémica, el disenso, la discrepancia es inherente a la memoria de los historiadores-intérpretes de un pasado ya muerto, que cada uno reconstruye a su manera. Las diferencias en el proceso de elaboración de los relatos históricos obedecen a múltiples factores. En el caso de los historiadores españoles ha habido tres variables que han generado los más duros enfrentamientos: la ideología, con la clásica bipolarización entre el cliché católico-conservador y el liberal-progresista; la concepción nacional (España vertical frente a España horizontal, nacionalismo de Estado frente a fuerismos y nacionalismos sin Estado), y el sentido del método y la función que debe tener la historia, con la confrontación entre la historia tradicionalista y la historia crítica, que se ha planteado con acritud en relación a las señas de identidad originarias de España. Identidad nacional y discurso político-religioso como frentes de disputa periódica entre los historiadores. Ciertamente, los debates entre historiadores se dan desde que nacen las historias de España: la obra de Mariana suscitó enorme cantidad de polémicas entre sus defensores y sus críticos, y en el siglo XVIII son bien conocidas las querellas entre los mayansianos críticos y los tradicionalistas a lo Flórez, así como las que enfrentaron a los apologetas (Forner) y críticos de la cultura española del Siglo de Oro (García Cañuelo) en torno a las respuestas a las célebres invectivas de Nicolás Masson.

En este ciclo de conferencias sólo abordamos las grandes colisiones entre historiadores españoles desde el siglo XIX en adelante. Aquí se analiza, en primer lugar, la batalla historiográfica que suscitó la Inquisición entre sus críticos (Puigblanc, Llorente) y sus apologetas (Diego de Cádiz, Alvarado…) antes y después del definitivo enterramiento del Santo Oficio, con toda la trastienda del debate sobre la libertad y la tolerancia religiosa que el tema suscitó entre los historiadores conservadores y los liberales. Asimismo, se disecciona la guerra entre el fuerismo y el nacionalismo de Estado que empezó en el siglo XVIII (Larramendi versus Mayans), guerra que alcanzó su clímax en el País Vasco antes de las guerras carlistas (Llorente versus Aranguren y Sobredo) y después (Sánchez Silva contra Egaña o Barroeta; Cánovas contra Pi y Margall; Valera o Núñez de Arce contra Navarro Villoslada o Campion). Se aborda también la llamada polémica sobre la ciencia española que enfrentó a Menéndez Pelayo con los krausistas y futuros institucionistas neoliberales (Azcárate, Perojo, Revilla) y que fue una prolongación de la polémica sobre Inquisición de la primera mitad del siglo XIX, que más que el debate sobre los procedimientos de la Inquisición puso sobre la mesa la función de ésta y su incidencia en la cultura española. Después se reproduce el debate sobre las claves identitarias que marcan los orígenes históricos de España, en que se confronta la visión de Américo Castro defendiendo el papel de musulmanes y judíos junto a los cristianos, como principales hacedores de la identidad hispánica, y la de Sánchez Albornoz, partidario de unas raíces romanistas y goticistas, que reducían a musulmanes y judíos a la condición de barnizadores de la cultura cristiana.

Por último, se examina la polémica historiográfica acerca de la valoración de la República, la guerra civil y el franquismo, en la que inciden las viejas confrontaciones ideológicas entre la memoria conservadora y la progresista, las tensiones entre la historia científica y la banalización mediática, y el choque entre la memoria reconciliatoria de la transición y la memoria vindicativa que acusa a ésta de pacto de silencio interesado o de olvido obligado por el contexto.

Este ciclo de conferencias de la Fundación March permitirá poner en evidencia cuáles han sido los “puncta dolentia” de nuestra historia, los temas que más han interesado a la sociedad española respecto a su pasado (la ansiedad por las raíces, los hitos históricos que han abierto fosos de separación entre españoles, la delimitación de la realidad y del imaginario de los sueños) y el papel trascendente de los historiadores en la aportación, en cada momento, de las explicaciones diagnósticas respecto a cada uno de nuestros viejos problemas.