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Alejandro Vergara
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Alejandro Vergara

El caso de Rubens y su taller URL: https://www.march.es/conferencias/anteriores/voz.aspx?id=2731
Pedro Pablo Rubens (1577-1640) es un paradigma de artista de la Edad Moderna europea, tanto por su trayectoria vital y profesional como por el enorme éxito que alcanzó. Su actividad está muy bien documentada y nos permite apreciar como organizó su vida atendiendo a cuestiones prácticas, con el objetivo de alcanzar el éxito y de maximizar su beneficio económico. Donde con mayor claridad se observa este principio es en el periodo de su formación y en la manera en que, ya como maestro independiente, organizó su actividad con el objetivo de producir su arte y de comercializarlo.

La formación de Rubens, como la de cualquier pintor de su época, se basa en una tradición de origen medieval que era de tipo práctico. Se trataba de una educación basada en varios años de residencia en el taller y el hogar de un maestro pintor. El joven aspirante a pintor aprendía en el desempeño de su labor, y el maestro obtenía los beneficios económicos de esa labor.

Desde los inicios del Renacimiento surgió en Italia la idea de que los pintores y escultores debían de tener también una formación humanista, que consistía en obtener conocimientos de cultura clásica y en aprender una concepción idealista del arte. Con esa formación los pintores podrían acercarse a los modelos de comportamiento de las elites sociales, con el consiguiente beneficio que esa proximidad reportaría. Ningún artista de le época de Rubens resolvió la contradicción de estos dos modelos de formación, uno artesanal y otro humanista, con la armonía con que él lo hizo: Rubens estudió en una escuela de latín y pasó por los talleres de tres pintores, y a lo largo de su carrera consiguió que ambos modelos formativos coincidieran en una única praxis. 

La organización de la actividad profesional de Rubens se basó en la creación de un taller altamente especializado, en el que trabajaban y se formaban numerosos jóvenes llegados de diferentes partes de Europa. En su correspondencia, Rubens explica la enorme demanda que existía para trabajar con él, y también la forma en que se repartía el trabajo en su taller. Este sistema le permitió pintar los cerca de dos mil cuadros que se estima realizó a lo largo de su vida, y convertirse en el pintor más cotizado y solicitado de Europa.
 
Para que un taller fuese efectivo tenía que ser productivo y de calidad, y para ello Rubens buscó atraerse a los jóvenes artistas más destacados de su entorno. El más conocido de ellos fue Anton Van Dyck (1599-1641), un pintor que a su vez presenta un caso especialmente interesante para comprender los condicionenates a los que se enfrentaba un artista de su generación. Van Dyck fue un joven de una gran ambición social y artística, y de un talento excepcional. Desde edad temprana tuvo que preocuparse por conseguir vivir de la pintura, a juzgar por la información que nos aporta uno de sus primeros biografos, Roger de Piles, quien escribió que desde joven “tuvo que trabajar duro porque tenía necesidad”. En el arte del joven Van Dyck se unen la obligación de pintrar como Rubens, el maestro que hacia los años 1618-1621 le pagaba por hacer  cuadros que vendía como productos de su propia marca, con una personalidad muy fuerte, que le llevó a buscar con insistencia ocasiones para mostrar su propio idioma pictórico. En el caso de Van Dyck la necesidad de labrarse un camino prefesional influyó, no sólo en la forma de organizar su labor profesional, sino también en la creación de un estilo pictórico personal y original.
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