Luis Enjuanes
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Los virus son una parte integral del ecosistema, existen donde se encuentra vida y son las formas vivas mas abundantes en el planeta. De hecho su biomasa es tan abundante como la de los procariotas. Los virus son muy abundantes en las aguas marinas excediendo un millón de partículas por ml. En total hay alrededor de 1030 virus en el mar. Si se alinean los virus que se encuentran en los océanos bastaría para crear una línea que uniría las sesenta galaxias más próximas. Algunos de los virus que infectan al hombre se han asociado a los primeros precursores de los mamíferos y han coevolucionado con los humanos. Otros virus han entrado en la población humana recientemente. En los últimos 10.000 años de historia humana, han tenido lugar cambios radicales para el hombre y los virus que lo infectan. Muchos animales se han domesticado, la población humana y los viajes han aumentado drásticamente. Algunos virus se transmitieron de los animales al hombre, tal como sucede hoy. Los virus altamente virulentos, como los del sarampión y la viruela han entrado en una relación estable con el hombre recientemente. Estos virus o producían la muerte de su hospedador, o le inducían inmunidad de larga duración. Por tanto, estos virus solo podían sobrevivir en grandes poblaciones donde siempre existían individuos para su propagación. Los virus menos virulentos establecieron una relación de larga duración con sus hospedadores y, por tanto, probablemente fueron los primeros que se adaptaron a los primeros pobladores humanos. Estos virus incluyen los retrovirus (virus endógenos humanos),los herpesvirus y los papilomavirus.

Las barreras entre infecciones de animales y humanas son muy pequeñas. Los virus constantemente cruzan estas barreras. Casi dos tercios del total de las enfermedades transmisibles humanas son zoonósicas, es decir, adquiridas a partir de animales vertebrados. Asimismo, en torno al 75% de las infecciones humanas emergentes también son zoonosis y muchas tienen un origen en la alimentación. La gripe, el síndrome de la inmunodeficiencia adquirida producido por el virus VIH, el síndrome respiratorio grave y agudo producido por el virus SARS-CoV, la fiebre del Nilo Occidental, la salmonelosis, encefalopatías espongiformes, triquinelosis y brucelosis son infecciones transmitidas por los animales al hombre.

Las rutas y eficacia de transmisión de los virus entre los hombres son muy variables. Simplificando, se podría considerar que se transmiten por contacto (ruta oral-fecal), por el aire, por la sangre incluyendo las transmisiones mediante vectores como mosquitos o garrapatas, por contacto sexual, o verticalmente de padres a hijos. Existen virus con alta mortalidad, como los hantavirus Ebola y Zaire productores de las fiebres hemorrágicas, que afortunadamente sólo se transmiten por contacto con pacientes infectados. Sin embargo, otros virus con baja mortalidad, como el de la gripe o del síndrome respiratorio agudo y grave (SARS-CoV), se pueden transmitir por el aire asociados a pequeñas partículas. Insectos, como los mosquitos, también juegan un papel relevante en la transmisión de infecciones por virus. Tal es el caso  del virus productor de la fiebre amarilla.

Los virus interaccionan de forma muy diferente con el hospedador. Ambos libran una batalla en la que cada uno utiliza un complejo arsenal de recursos para controlar al otro. Estos recursos forman parte de las características genéticas de los virus y de las células y los organismos. Estos utilizan distintas líneas de defensa contra las infecciones virales.

La aparición de epidemias ha sido constante a lo largo de la historia y probablemente continuará en el futuro. En 1930 se describió la escrapie, una nueva enfermedad de las ovejas que era producida por un agente filtrable como un virus o más pequeño. En 1960 Carlton Gajduseck (Institutos Nacionales de Salud de EEUU, NIH) describió en humanos una enfermedad similar a la escrapie, el kuru que producía temblores, pérdida de equilibrio, pérdida del habla y finalmente la muerte. Esta enfermedad era análoga al síndrome de Creutzfeldt-Jakob debido a una anomalía genética.

Durante la guerra de Corea (1951-1953) se produjo un brote de fiebre hemorrágica en unos 2.000 militares de Naciones Unidas. Su naturaleza transmisible se documentó después de comprobar que la enfermedad se podía diseminar por el suero y orina de los ratones infectados. La evidencia epidemiológica sugirió que los ratones salvajes eran portadores de un virus productor de la enfermedad. En el año 1976 se identificó este virus en ratones. Se trataba de un hantavirus que recibió su nombre del río Hantaan de Corea, donde se identificó por primera vez. Hasta el momento se ha detectado en Japón, Rusia, Suecia, Finlandia, Francia, EEUU, y Sudamérica, por tanto, en algunos países próximos a España. El virus suele matar a la mitad de las personas que infecta.

Los murciélagos están infectados por una gran cantidad de virus que luego pasan a la población humana. Tal es el caso de los virus Nipah, virus productor del SARS y otros
El virus de la encefalitis del Nilo Occidental reemergió en Nueva York en 1999, donde no se había detectado anteriormente. La cepa emergente estaba genéticamente relacionada con estirpes previamente detectadas en Israel. Posteriormente, el virus se ha distribuido por Norteamérica y Canadá, el Caribe y Méjico. En octubre del 2006 se habían confirmado 31 casos, más 25 probables, de personas infectadas por este virus sólo en Nueva York, que dieron lugar a siete muertes. El virus se aisló en aves de los parques del entorno de Nueva Jersey y Connecticut. Los genes de los virus de las aves eran idénticos a los del virus del hombre. El virus se transmite por mosquitos y afecta a muchos animales domésticos, entre ellos los caballos y las aves y se aisló por primera vez en la provincia Occidental del Nilo en Uganda en 1937 de la sangre de una mujer con fiebre, pero la mayor epidemia se registró en 1974 en Sudáfrica. El virus está ampliamente distribuido por el mundo.
   Recientemente, viejas enfermedades infecciosas como la tuberculosis, la malaria, o el síndrome Dengue reaparecen. Nuevas formas de enfermedades hemorrágicas producidas por virus, ambas fatales, se han desarrollado en Sudamérica. Una colección de infecciones mortales producidas por virus que llevan nombres exóticos: Lassa, Valle del Rift, Oropouche, Rocio, Guanarito, virus de la anemia equina venezolana, viruela de los monos, chikungunya, Mokola, virus del bosque Semliki, Crimea-Congo, Marburg, Ebola, encefalitis japonesa, etc., se extienden hacia occidente. El virus chikungunya se transmite por mosquitos, ha tenido en al año 2006 una diseminación explosiva en los países del océano Indico. En la isla francesa Reunión, aproximadamente uno de cada diez habitantes ha sido afectado. El virus ya se ha pasado a Isla Mauricio e islas Seychelles.

El virus de la hepatitis C se estima que en la actualidad afecta a 170 millones de persona y se prevé que en el futuro próximo se extenderá de forma alarmante. El virus puede producir infecciones persistentes y cáncer de hígado. No existe una vacuna para controlar su diseminación. En noviembre del año 2002 ha emergido el SARS, producido por un coronavirus, que ha causado mas de 8000 infecciones que han producido en torno a un 10% de muertes. Las zoonosis representan un peligro extraordinario para la población.

Todos estos datos indican que la aparición de nuevos virus, o la reemergencia de viejos conocidos, no va a parar y que es necesario el desarrollo permanente de nueva vacunas para prevenir las enfermedades que causan. Esta necesidad se ve reforzada por la actual producción de armas biológicas por parte de al menos doce países, entre los que se encuentran Rusia y EEUU y por la posible activación del bioterrorismo.

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