Juan Pablo Fusi
ver vídeo
La revolución liberal española fue un proceso largo que se prolongó hasta 1840, que conllevó dos largas guerras (la guerra de la Independencia de 1808-1814 y la guerra carlista de 1833-1839) y que vió la alternancia de ensayos constitucionales ( las Cortes de Cádiz de 1810, el Trienio Constitucional de 1820-1823) con experiencias contrarrevolucionarias: la restauración Fernando VII en 1814, la nueva liquidación del régimen constitucional en 1823 – tras la intervención de un ejército francés de 65.000 hombres--, la década absolutista de 1823-1833 y la insurrección carlista a partir de 1833. En el País Vasco, el proceso tuvo además manifestaciones específicas.

Entre 1808 y 1840 –años en los que, además, España perdió todo su Imperio americano-
guerra de independencia, pérdida de América, desgobierno de Fernando VII y guerra carlista dejaron a España prácticamente sin Estado. El país vivió entre 1803 y 1840 en un verdadero desorden administrativo. Precisamente, y como consecuencia, el gran problema español del siglo XIX, y aún del XX, iba a ser la articulación del país como un verdadero estado nacional. El problema para el País Vasco (y Navarra) en dicho contexto fue saber si Constitución y Fueros, o unidad constitucional y régimen foral, eran o no conciliables.

El carlismo y las guerras carlistas tuvieron, pues, para el País Vasco importancia extraordinaria. Las guerras carlistas no fueron guerras “nacionales” vascas, como luego querría creer el nacionalismo. Fueron hechos históricos de indudable complejidad. El carlismo –que la propaganda liberal denunció como una sublevación legitimista y ultra-católica apoyada por el clero y de fuerte base rural-- fue un movimiento político y social amplio, de ideología tradicionalista y anti-liberal, en defensa de una Monarquía católica y tradicional, con apoyos no sólo en el mundo rural y en el clero, sino también en núcleos de la nobleza y de las clases medias y artesanales de las ciudades y de poblaciones semi-urbanas y semi-rurales. Las dos guerras carlistas (1833-1839, 1872-1876) terminaron con el triunfo de los ejércitos liberales, hecho clave en la consolidación del liberalismo en España. Dejaron miles de muertos, supusieron el fin del régimen foral vasco. Conllevaron, primero, su modificación profunda, y luego abolición definitiva por ley de 21 de julio de 1876. Los liberales ganaron las guerras pero el carlismo y los Fueros capitalizaron  leyenda,  memoria y  mitos. Las guerras carlistas fijaron el estereotipo de los vascos como un pueblo antiquísimo y noble, asentado en sus montañas, orgulloso de sus costumbres ancestrales y de su vieja lengua, y tenaz defensor de sus Fueros y libertades.

El carlismo fue un movimiento católico y español: el mismo carlismo vasco afirmaba la personalidad vasco-navarra como parte (y parte esencial) de su concepción tradicional y católica de España. El fuerismo, que en puridad fue elaborado, no por el carlismo, sino por los liberales moderados vascos y navarros al hilo de la primera guerra carlista  y que vino a ser una suerte de “constitución” política de las provincias vascas  y Navarra del siglo XIX, no cuestionaba en modo alguno la unidad de España. Al contrario, los Fueros aparecían desde la perspectiva fuerista como la gran contribución del pueblo vasco a la historia española.
Escríbenos un comentario sobre este contenido:
Envíe su comentario


Según lo previsto en la Ley 34/2002 de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico, en la Ley Orgánica 15/1999 del 13 de Diciembre, de Protección de Datos de Carácter Personal y en el Reglamento (UE) 2016/679 General de Protección de Datos, le informamos que sus datos personales figurarán en nuestros archivos automatizados. Sus datos no son ni serán en ningún caso suministrados a terceros. Puede en cualquier momento ejercitar su derecho de acceder, rectificar, de oposición al uso y, en su caso, cancelar sus datos personales comunicando al correo electrónico privacidad@march.es la operación a realizar. Más información sobre nuestra política de privacidad.



Aviso legal